Vicente Ferrer

Ya se conoce el Premio Nobel de la Paz y no es Vicente Ferrer. No cuestiono a quién le han dado el galardón, lo cuestioné más el año pasado porque no creo que Obama se mereciera un premio así, entre otras cuestiones porque fue la prueba más clara de que éste, como otros muchos premios, no se otorgan exclusivamente por razones objetivas.

Hoy he visto a algunas de las personas que han luchado por que este premio se lo llevara Vicente Ferrer cariacontecidas y decepcionadas un año más y por eso he decidido escribir esta entrada y decir que un premio no va a cambiar ni la bondad ni la gran labor que realizó este hombre y que hoy continúa gracias a la fuerza de todas esas personas que aprendieron de él.

Yo era aún una jovencita bisoña en el mundo del periodismo cuando tuve el gran honor de entrevistar a Vicente Ferrer y aún hoy no he olvidado lo que sentí durante la media hora escasa que me dejaron hablar con él -mi madre tampoco, guarda la entrevista como si fuera un tesoro-. Lo mismo que sintió la compañera que me precedió y que nunca nos cansaremos de comentar cada vez que hablamos de ello.

Estar a su lado era sentir en la piel que quien estaba junto a ti no era de este mundo. Oírle hablar con ese hilillo de voz que le caracterizaba era oír hablar a alguien que estaba muy por encima de los mortales que le rodeábamos. Desprendía una paz especial, contagiaba un entusiasmo diferente y, encima, mientras tú te veías cada vez más pequeña a su lado, tenía la capacidad de hacer sentir importante, de hacerte notar que tú también tiene una labor que hacer en el mundo.

Los católicos definirían todas esas sensaciones como la de estar ante un santo vivo, desconozco como se llamaría en las demás religiones. En la mía, es la persona más especial con la que he tenido el privilegio de hablar. Esa es una de las grandes satisfacciones que da esta apasionante profesión.

Tengo pendiente un viaje a la India y estoy segura de que algún día lo haré. Mientras tanto, mucho ánimo a todos aquellos que hoy esperaban más porque los reconocimientos mundanos son muy importantes pero estoy segura de que él le restaría toda su relevancia. Creo que él está por encima del Premio Nobel de la Paz, su gran labor ya queda en este planeta y ojalá se mantenga y crezca.

 

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