Los -ismos de la intolerancia

No recuerdo qué profesor ni de qué asignatura, solo sé que se me quedó grabada una afirmación que hizo en clase y que hoy rumio una y otra vez al acercarme a los medios de comunicación, redes sociales, foros y corros de conversación. Él nos dijo: “Huyan de los -ismos solo traen intolerancia”. Pues en la actualidad ha ocurrido todo lo contrario. En la decisión final para escribir este post tuvo mucho que ver la conversación que en Facebook mantuvo uno de mis amigos con una persona que era la misma reencarnación de lo que hablaba este profesor.

La Real Academia Española define -ismo como:

1. suf. Forma sustantivos que suelen significar doctrinas, sistemas, escuelas o movimientos. Socialismo, platonismo, impresionismo.

2. suf. Indica actitudes. Egoísmo, individualismo, puritanismo.

3. suf. Designa actividades deportivas. Atletismo, alpinismo.

4. suf. Forma numerosos términos científicos. Tropismo, astigmatismo, leísmo.

Obviamente ese profesor se refería a las dos primeras acepciones y no le faltaba razón. Creo que ya falleció pero si estuviera hoy con nosotros se volvería loco repitiendo una y otra vez esa frase. La intolerancia de los -ismos ha llegado a todos los ámbitos. En el deportivo, sobre todo en el fútbol, la violencia verbal y la intolerancia ha llegado hasta límites que dan absoluta vergüenza; en la política, ha superado la necesidad del bienestar general; en la religión, los unos y los otros se afanan por imponer su forma de vida sin respetar a los que quieren vivir de forma distinta; en el trabajo, ha superado los límites del compañerismo para convertirse en la bandera de la progresión personal; y así hasta el infinito en todos los ámbitos de la vida mientras el mundo atraviesa el tiempo sin rumbo y sin que sus habitantes seamos capaces de respetarnos unos a otros y de discutir como personas civilizadas, que se supone es lo que somos.

No podemos exigir lo que nosotros mismos no cumplimos y así nos perdemos en luchas estériles por imponer nuestra opinión sin ni siquiera escuchar al otro. Eso si el otro se hace escuchar, porque lo más habitual es que quiera callar al que tiene enfrente.

Creo que se impone una reflexión y yo soy la primera que ha de hacerla porque nadie está libre en un planeta en el que hemos cambiado la violencia medieval por la violencia verbal del siglo XXI. Quizás el hecho de que hayan coincidido acontecimientos religiosos, deportivos y políticos extremos estos días me ha exasperado aún más pero, simplemente, no podemos mirar a ciertas culturas por encima del hombro pensando que porque no guerreamos somos mejores cuando no existe ni un solo minuto en nuestra vida cotidiana en el que no tratemos de imponernos al de al lado, aunque sea para entrar primero en la guagua.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s