Rebobinando

Es lunes y tras un fin de semana de reflexión podría escribir sobre la tercera guerra mundial económico cibernética, los problemas de la falta de socialización o la gran exposición de mi amigo Ruiz Ruiz pero no, prefiero rebobinar y reírme de todo eso que juramos un día que no haríamos otra vez o nunca, y que hoy puebla nuestras calles.

Transistor: Quién no ha huido cuando su abuelo sacaba el transistor a la calle para ir escuchando Carrusel Deportivo mientras paseaba con sus nietos. Bien pegadito al oído y si tenía antena, mejor que mejor. Hoy, no son los abuelos, son sus bisnietos los que móvil en mano escuchan la música que les gusta sin ningún medio -como unos cascos- que se interponga entre ellos y su smartphone.

Cascos: Si hablamos de cascos, ¿quién hace años no juró y perjuró que nacidos los que se metían en la oreja nunca más saldría a la calle con la ridiculez de los diadema? Probablemente los mismos que hoy lucen orgullosos sus superauriculares carísimos que son mejores y suenan mejor.

Hombreras: Cuando pasaron de moda las hombreras, quién no respiró aliviada o aliviado. Pues hoy vuelven y son muchos los que, de nuevo, se han apuntado a este suplicio.

Calentadores: Eva Nasarre los puso de moda, y todas y algunos los adoptaron. Cuando desaparecieron nadie les echó de menos y muchos reímos al vernos con ellos en fotos. Pues hoy han vuelto y con bastantes abonados.

Los leggins: Algunos hasta tenían una gomita al final para sujetarlos en los pies. También han vuelto y estos sí que tapan muchas más piernas de las que nos hubiéramos imaginado si alguien nos hubiera dicho que en 2012, nos los volveríamos a poner.

La costura: Tribus como los New Traditionals hacen que el ganchillo o el punto de cruz sea una actividad de lo más cool. ¿Quién no le ha espetado a su madre o a su abuela que para qué iba a perder el tiempo en algo así?

El bigote: Hubo una época en que el mostacho era de carcas. Hoy, los más jóvenes se adornan con bigotes dignos de José María Íñigo.

El marcapocket: Los bañadores slips eran material prohibido hasta que se volvieron a poner de moda y hoy pocos hay en la playa que no lo lleven.

Las camisas de leñador: Más de uno y más de dos las quemó. Hartos de tenerlas hasta en la sopa nos parecieron lo más horrible del mundo hasta que hace un par de años volvieron a colonizar nuestro armario.

Podemos seguir rebobinando. Se aceptan sugerencias.

 

 

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