Una semana después Instragram y ‘Ruiz Ruiz’

Una semana después de la inauguración de la retrospectiva de ‘Ruiz Ruiz’,  y fuera de jaleos, piscolabis y grupos de personas, me fui con Iphone en mano al Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. Poco más que decir que la exposición me pareció mejor que una semana antes y que merece la pena ir y verla en soledad y con calma. Ahí va el resultado en Instragram. Vaya por delante que no soy muy buena fotógrafa, más bien todo lo contrario.

Un pajarito me ha consultado que el artista tiene una sorpresa para quienes vayan a visitar su exposición. Más información en la página de Facebook de Ruiz Ruiz,  y en su Twitter.


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Tan solo Ruiz Ruiz

Hoy voy a aprovechar este blog para contar una historia. Aprovecho que el viernes inaugura ‘Ruiz Ruiz’ en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife para contar la historia de un cuadro que se ha convertido en el hilo conductor de dos vidas.

En 2004, cuando mi vida transcurría entre trabajo y fiestas, fui con una amiga a una de esas celebraciones de cumpleaños multitudinarias en las que tan solo eres amiga de la pareja de uno de los que cumple. Una finca recóndita en Guamasa apenas albergaba a menos de la mitad de los que habían acudido a esa celebración que había comenzado en el almuerzo. Nuestro horario laboral, horario de periódico, solo nos permitió llegar pasadas las diez de la noche pero aún así estuvimos allí hasta bien entrada la madrugada.

El anfitrión y codueño de la finca resultó ser un pintor y, entre presentaciones, mi amiga me dijo: “Mira esos cuadros son de él que es el que nos ha dejado la casa”. Aluciné. No sé prácticamente nada de arte más allá de lo que me dicta el sentido común y el gusto, pero aluciné. Me pareció uno de los mejores pintores desconocidos que había visto y con dos copas de más no pude menos que acercarme a él y decirle que tenía a una amiga que gestionaba una sala y que le iba a hablar de él porque creía que se lo merecía.

Mi amiga, la de la fiesta, muy seria me dijo: “Él pasa de minucias. Ha expuesto en el extranjero…”. Y ahí quedó la cosa aunque llamé a mi amiga la de la sala para contarle lo espectacular que había visto. Ella sí sabe de arte y no entendió mucho una llamada así a esas horas de la madrugada.

Pasado el tiempo, mi amiga la de la sala y yo nos volvimos a encontrar con el pintor (Ruiz Ruiz) y ahí empezaron a caminar juntas nuestras vidas porque, entre otras cosas, gracias a él y a mi amiga-hermana conocí a mi compañero actual, esa persona que me aguanta todas mis impertinencias, y tengo a Batman, mi perro, lo mejor de 2011.

Hace tan solo un mes volví al a finca y vi el cuadro (la foto no es muy buena), ese que me alucinó y lo compré. Así, sin más, lo compré porque habían pasado casi ocho años y no lo había vendido, porque sabía que mi reencuentro con esa obra era por algo. Hoy luce en mi casa. Bueno, ahora no porque está en la exposición, pero seguirá en mi vida como ha estado durante todos estos años.

Cocina y arquitectura

De vez en cuando pongo en este blog iniciativas hechas por conocidos, amigos…, personas con las que he tenido algún tipo de relación y cuyos trabajos hoy me hacen sentirme muy orgullosa de ellos. Este es el caso de este vídeo, realizado por un compañero de facultad me quedé impresionada cuando lo vi hoy en Directo al paladar.

Sencillo, delicado, con una música increíble poco más se le puede pedir a este paralelismo entre arquitectura y cocina. Enhorabuena Oskar.

[vimeo http://vimeo.com/20025282]

Nuevos talentos

Hoy les dejo aquí un corto a cuyo director, Eduardo Gorostiza, no conozco personalmente aunque sí conozco a alguno de los participantes en él. Les dejo el video porque me ha parecido original, bien estructurado y que demuestra lo que quería demostrar. Además, se nota que está hecho con ilusión, mucha diversión y ganas.

He investigado un poco sobre su creador y ‘El Efecto K’ no es su primer trabajo y, a mi juicio, tampoco el mejor aunque sí uno de los más originales.

Hace tanto tiempo que no escribo sobre cine que prefiero dejárselo aquí para que lo vean y opinen. De lo que sí me alegro profundamente es de saber que hay nuevos talentos que trabajan, luchan y, lo que es más importante, crean, eso que tanta falta hace en los tiempos que corren.

Dos grandes galardones

Soy consciente de que llego un poco tarde pero dicen, y eso espero, que más vale tarde que nunca. La salud y el tiempo me han impedido hacer esto en el momento adecuado. Por este motivo, esta entrada está dedicada a varios compañeros que en estos días han sido distinguidos por su labor y, sinceramente, se lo merecían.

El primero de ellos, es Sergio de la Rosa, el primer canario que ha ganado el Premio Nacional de Radio en la categoría de Reporterismo otorgado por la Academia de las Artes y las Ciencias Radiofónicas de España.

Pese a que no he podido escuchar el programa concreto, quienes llevamos tiempo escuchando a Sergio sabemos que se merece este premio y muchos más. Es un gran profesional que le da a la radio ese ‘punto’ diferente que muchos oyentes desean. Enhorabuena Sergio.

El segundo es un corto, un magnífico corto (este sí he podido verlo) realizado por Benjamín Santa y Bernardo Rodríguez, quienes recibieron el premio al mejor corto documental en el V Festival de Cortos Villa de La Orotava.

Exquisito, bien contado, profundo y conmovedor son algunos de los adjetivos que pueden acompañar a un trabajo muy bien hecho. Como hoy estoy de refranes, una imagen vale más que mil palabras, así que pinchen en: En mi soledad y podrán verlo. Enhorabuena chicos.

Censura selectiva

En pleno siglo XXI pasan cosas que todos creíamos desterradas y mientras unos se afanan por no ofender a instituciones como la Iglesia, otros se jactan de cometer delitos prescritos sin ningún tipo de rubor ni pudor.

Digo esto porque me he quedado estupefacta después de leer dos noticias en los últimos días. La primera de ellas hacía referencia a una exposición de fotografía en el Ateneo de La Laguna en la que se han censurado tres imágenes por las protestas recibidas por varias personas, dice su comisario. La segunda tiene relación con el nuevo libro de Sánchez Drago que refleja unas conversaciones con Albert Boadella y en las que afirma abiertamente haber mantenido relaciones (sus expresiones son bastante más explícitas) con dos niñas japonesas de 13 años sin ningún tipo de rubor o censura.

Pues bien, las imágenes censuradas en el primer caso eran ofensivas para la Iglesia. Pertenecían a la exposición del artista José Luis Pérez Navarro titulada Oh my god!, una exposición en la que, bajo mi punto de vista, el autor juega de forma magistral con el placer y la muerte, lo erótico y lo religioso con retratos provocadores que por algunos serían definidos como irreverentes.

La decisión se tomó después de que el comisario recibiera presiones de diferentes personas que se habían sentido ofendidas al ver las imágenes tras la inauguración. El artista, ante la tesitura de retirar la muestra completa o exponer mutilado, decidió optar por la segunda opción con la condición de que un cartel colocado en el lugar de las tres imágenes explicara la sucedido.

En pleno siglo XXI, sí, se mermó una exposición por el mero hecho de ofender a unos pocos que tienen la libertad de comentar la exposición con quién les dé la gana, mostrarles su opinión e incluso hacer publicidad negativa porque es libre ver o no ver esas imágenes.

En contraposición está el caso de Sánchez Dragó. El escritor y periodista se jacta de haber mantenido relaciones sexuales con dos menores en su viaje a Japón, concretamente dos niñas japonesas de 13 años. Añade que como el delito ya ha prescrito lo puede contar e insinúa que poco menos fue maltratado sexualmente por dos menores que no tuvieron compasión de él. (Columna ‘Noticias de Navarra’)

Aquí, la censura no existe pese a que los derechos del niño están perfectamente establecidos, acordados y asumidos por todos, y la ley tipifica como delito los abusos a menores.

La hipocresía llega hasta ese punto y mientras unos no pueden disfrutar de una obra completa por la ofensa que esta produce, otros tienen la posibilidad de leer un texto que promueve, justifica y narra relaciones con menores obviando las leyes y los derechos del niño.

Creo que deberíamos reflexionar un poco sobre esta sociedad. A mí, sinceramente, cada día me produce más zozobra conocer situaciones así.

Un Lovecraft muy especial

Un librería entre la calle Fuencarral y la calle Hortaleza. Libros de diseño, cómics, ilustraciones… Es el sitio ideal para encontrar algo para una personita muy especial de esas a las que hay que dar un empujón para que lean. Comienzo a bucear entre cuadernos, versiones en varios idiomas hasta que, de repente, cae en mis manos un ejemplar de uno de los cómics que más me ha gustado en los últimos años.

José Oliver y Bartolo Torres han dado vida a ‘El joven Lovecraft’, un adolescente muy especial que se mueve en su mundo expeditivo de fantasía. Obviamente, se han inspirado en Howard Phillips Lovecraft, escritor norteamericano que cambió el género de terror, pero eliminando elementos biográficos de éste y añadiendo un toque siniestro y muy muy divertido aprovechando que el personaje es un adolescente con sus inquietudes y desinquietudes y, como no, sus eternos desastres. Los dibujos: geniales, con una estética fascinante y perfectamente acoplados al guión. El texto: muy muy curioso, absolutamente divertido y guiado por una imaginación genial.

Muchos ya lo conocerán porque ‘El joven Lovecraft’ nació hace cinco años en htttp://dreamers.com/lovecraft y en el blog eljovenlovecraft.blogspot.com. También ha tenido el honor de aparecer en las revistas digitales Qliphoth y Sin Presupuesto, y en la revista de papel Cthulhu. Para mí ha sido uno de los mejores descubrimientos de este verano. Nunca es tarde.

Bienvenido y bien hallado. Aquí les dejo una muestra: