Cocina con claridad II

Ayer, viendo un programa de televisión, me di cuenta de que debía añadir a este modesto diccionario la definición de una palabra, bistró. Debía añadirla porque muchos la usan para definir un tipo de restaurante que nada tiene que ver con lo que en realidad es un bistró. Creo que todos estamos cansados de imposturas de vecinos y vecinas, amigos y amigas, y demás conocidos que sacan pecho presumiendo de haber ido a un bistró, pues bien, si supieran lo que significa, dado su afán de presumir, no volverían a pronunciar esa palabra.

Bistró: Es en Francia un restaurante de comida económica. También puede ser un establecimiento donde se sirve café, bebidas, quesos, algo parecido a una tasca. Así que esos restaurantes que bajo la escusa de llamarse bistró clavan a sus clientes porque hace comida de alta cocina están malinterpretando la verdadera esencia origen de estos establecimientos.

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Cocina sin más VI

Ayer hice unos riquísimos champiñones rellenos de los que no tengo foto porque soy muy mala fotógrafa. Prometo enmendarlo. Les dejo aquí la receta.

Ingredientes:

Champiñones grandes (dos o tres por persona), cebolla, ajo, bubango o calabacín, vino blanco, jamón serrano en taquitos, harina, leche, queso tipo Philadelphia, nuez moscada, aceite y sal.

Lavamos los champiñones y separamos los tallos de los sombreros. Envolvemos los sombreros en papel de cocina para que absorban la mayor humedad posible. Troceamos la cebolla, los ajos, los tallos y el bubando o calabacín y lo salteamos todo junto. Ponemos primero la cebolla, a continuación el ajo y cuando comience a dorarse, ponemos el bubango y el calabacín. Cuando empiecen a soltar su agua le echamos un chorrito de vino, más o menos medio vaso.

Cuando el agua y el vino estén evaporados le ponemos los taquitos de jamón. Eso sí, poca cantidad y no muy salado para que no estropee el sabor del resto. Una vez terminado, reservamos.

A continuación, quitamos el papel de los sombreros de los champiñones y los metemos al horno durante unos cinco minutos a no más de 160 grados para que empiecen a soltar el agua que les queda.

Aprovechamos esos cinco minutos para hacer una bechamel muy ligera de queso. Hay quien prefiere poner el queso cuando ha terminado la salsa, yo prefiero ir añadiéndolo a medida que la voy haciendo.

Para hacer la bechamel ponemos unas dos cucharadas de harina en aceite caliente, cuando esté hecha una masa, vamos añadiendo leche hasta que vaya haciéndose cada vez menos espesa. Entonces, comenzamos a echar el queso (para unos ocho champiñones media tarrina) removemos bien y seguimos añadiendo leche hasta que se quede una salsa fina. Salamos al llegar al final y le ponemos una puntita de nuez moscada.

Sacamos los sombreros del horno y los rellenamos con el sofrito. Una vez rellenos, ponemos la bechamel por encima de manera generosa hasta cubrirlos y que chorree un poco. Metemos otra vez los champiñones al horno a unos 170 grados durante unos 15 minutos. Cuando vayan estando blandos y hayan soltado el agua, espolvoreamos que queso y gratinamos.

Buenísimos.

Cocina sin más V

Hace tiempo, comencé a hacer un libro de recetas fáciles para una compañera de trabajo. Hoy, después de comprobar que no solo a ella le hace falta voy a dejar aquí la receta de una fácil cena para que todos aquellos que quieran celebrar algo especial no tengan que recurrir a la cocina precocinada.

Ensalada mar y monte (siempre me ha gustado mucho esta denominación de mar y monte)

Ingredientes: Canónigos o lechuga, tomates cherry, una manzana, unos 250 gramos de langostinos, cuatro o cinco lonchas de bacon, pan tostado (es mejor tostarlo pero lo venden ya tostado y cortado), aceite de oliva, vinagre de módena y sal.

Cogemos el bacon y lo cortamos en tiras. Ponemos las tiras en la plancha y las dejamos en ella hasta que estén bien tostadas y crujientes. Mientras tanto, cogemos un bol y ponemos en él los canónigos lavados. Añadimos los tomates cherry y la manzana pelada y cortadita en dados, los langostinos pelados y el pan tostado. Encima, el bacon que habremos sacado de la plancha y dejado enfriar unos segundos -no demasiados para que no se quede frío- para que el resto de los ingredientes sigan también crujientes.

Se aliña y a comer. Sobre el aliño hay muchas teorías los profesionales suelen decir que primero va la sal, luego el vinagre y luego el aceite. Yo, personalmente prefiero el aceite, el vinagre y la sal, por este orden, y después remover un poquito para que todo se mezcle bien. La mejor solución para evitar problemas: mezclar la vinagreta en un recipiente y ponerla después de mezclada por encima de la ensalada.

Cocina sin más IV

Tengo pendiente un post para los amigos que me arroparon el pasado fin de semana pero entre las vacaciones, el calor y los exámenes mi cabeza no está muy lúcida así que les dejo la receta de mi bocadillo preferido.

Ingredientes: Pan recién hecho, anchoas en sal del Cantábrico, si es posible de Santoña, aguacate, tomate, aceite de oliva y un trocito de ajo rallado (según el gusto).

Preparación: Cogemos el pan y si no está recién hecho lo metemos unos diez minutos en el horno entre 160 y 180 grados para que quede crujiente y calentito. Mientras tanto, machacamos con un tenedor la carne del aguacate, partimos el tomate y rallamos el trocito de ajo. Si tenemos las anchoas en la nevera, las sacamos para que cojan temperatura ambiente durante ese tiempo.

Una vez caliente el pan, lo abrimos por la mitad. En una de las mitades untamos el aguacate mezclado con un poquito del trocito de ajo, en la otra restregamos el tomate y lo que queda del ajo. Ponemos las anchoas en cualquiera de las dos mitades (la cantidad la determina cada uno) y cerramos el pan. Ya está listo para disfrutar. Su sabor es espectacular.

Existen variaciones. Podemos añadirle queso blanco o pimiento rojo, hacer en montadito, tosta y con diferentes tipos de pan. Siempre va a estar bueno.

 

 

Cocina erótica IV

Las rosas son un símbolo erótico para la mayoría de los mortales. Camas de rosas, pétalos esparcidos, ramos, adornos… Son parte de la imaginería del amor y del sexo, y por eso hoy les dejo aquí una receta con rosas.

Batido de rosas

Para la preparación del batido necesitamos un limón rallado, tres cucharaditas de agua de rosas, unos 300 centímetros cúbicos de nata líquida, un puñado de pétalos de rosa, cuatro cucharaditas de vino blanco, el zumo de un limón y 75 gramos de azúcar moreno.

Mezclamos en una batidora todos los ingredientes salvo la nata líquida. Una vez batidos, se deja reposar la mezcla durante toda la noche. Al día siguiente se añade la nata y se remueve. Se mete en el congelador  y se sirve granizado.

El recipiente es muy importante en este batido. Una copa o vaso de líneas suaves redondeadas y cristal fino es fundamental para el conjunto. Además, intercalar pétalos en el batido le da un toque mucho más sensual.

Mi contribución al pepino

Después de hacer un reportaje para ‘Cinco Días’ y darme cuenta del grave daño que las informaciones falsas han hecho a los horticultores españoles, quiero hacer mi contribución al pepino con un par de recetitas muy fáciles y ricas.

La primera de ellas es la más fácil y tradicional en casa: un pepino pelado con sal una tarde de verano en el patio de mi tía.

La segunda al principio me causó estupor. Luego descubrí lo rica que era. Procede de mi compañera de piso en Pamplona, Andrea, que tiene un padre libanés que le enseño a prepararlo. Su receta: un pepino troceado mezclado con una salsa de yogur natural aderezada con un poquitín de ajo, pimienta y hierbabuena.

La tercera la probé en un restaurante turco, la he adaptado y cada vez que puedo la hago en casa. Necesita más ingredientes que las anteriores pero sigue siendo igual de fácil y rica.

Ingredientes para cuatro personas:  Dos pepinos, dos tomates, media lechuga grande, atún al natural y en aceite, una manzana, pasas de corinto, crujiente de cominos (se puede encontrar en tiendas de comida india) o pan de matalauva tostado, cilantro, perejil, aceite de oliva, sal y limón, además de todos aquellos que les apetezca añadir porque si hay una comida que soporte la innovación, es la ensalada.

Troceamos los tomates, los pepinos y la manzana pelada en dados de aproximadamente un centímetro y se colocan en un bol. Troceamos en dados similares el pan tostado con matalauva y, en caso que prefieran el crujiente de cominos, se hacen láminas de un centímetro de ancho por dos de largo después de freírlo y lo añadimos al bol.

Vamos incorporando el resto de ingredientes: el atún desmigajado, las pasas, la lechuga en tiras, y el perejil y el cilantro bien picaditos.

Lo aderezamos con la sal, el zumo de medio limón y un buen chorro de aceite de oliva virgen. Removemos y a comer.

Consejo: En esta ensalada queda genial la sal rosa del Himalaya, una sal baja en sodio y apta para personas con problemas de tensión arterial.

Cocina y arquitectura

De vez en cuando pongo en este blog iniciativas hechas por conocidos, amigos…, personas con las que he tenido algún tipo de relación y cuyos trabajos hoy me hacen sentirme muy orgullosa de ellos. Este es el caso de este vídeo, realizado por un compañero de facultad me quedé impresionada cuando lo vi hoy en Directo al paladar.

Sencillo, delicado, con una música increíble poco más se le puede pedir a este paralelismo entre arquitectura y cocina. Enhorabuena Oskar.

[vimeo http://vimeo.com/20025282]