¿Minfaldas o ahorro?

Durante una etapa de mi vida escribí una página semanal de moda. Si bien es cierto que me dio muchas satisfacciones, también reconozco que terminé un poco harta de la paginita de marras. Fue tras ese hartazgo que juré no volver a escribir de moda nunca más a no ser que fuera desde un punto de visto económico, es decir, como industria pura y dura. Hoy, como he hecho ya en demasiadas ocasiones en este blog, voy a romper mi promesa y voy a escribir de moda. Bueno, más o menos.

Basta abrir una revista para ver la dictadura de las tendencias, una dictadura que a veces te gusta -si coincide con tus preferencias- y a veces se te hace insoportable, al fin y al cabo lo que es una dictadura carente de personalidad y libertad. El último caso, el del sufrimiento, es para mí la tónica de las últimas temporadas, lo que no quiere decir que sea una afirmación generalizable.

Desde que empezara la crisis, tal y como suele ocurrir siempre en tiempos de penurias económicas, la industria textil ha decidido recortar, sobre todo en tela, y de ahí que no haya manera de encontrar otra cosa que no sean shorts, minifaldas, palabras de honor… Y para mí, todas esas prendas son una pesadilla. No me gusta enseñar las piernas más de la cuenta, no me siento cómoda con los hombros al aire y no me gustan los shorts.

Ante esta tesitura, recorro y recorro las tiendas pero nada, no hay manera. Las franquicias han fagocitado todo el negocio y o te pliegas o ahorras porque no gastas ni un duro en ropa.

Me gustan las tiendas diferentes, tengo muy claro cuál es mi estilo y lo que quiero o no quiero ponerme fuera de imposiciones ilógicas para uniformar nuestra apariencia como un primer paso para uniformar las mentes y conciencias. Sí, he tenido que oír comentarios, ver miradas de reprobación con algunas de mis prendas pero me da igual y sigo negándome a franquiciarme, menos aún con unos modelos impuestos que lo único que persiguen es el máximo beneficio.

Supongo que algo de esto tuvo que ver en mi negación a volver a escribir de moda. No lo sé. Solo sé que quiero seguir siendo libre también vistiendo.

Puntualización sobre las tallas grandes

Portada de Vogue Italia

Vaya por delante que me parece genial la portada de Vogue Italia que ha sido noticia estos días como también me parece bien cualquier grano de arena que se aporte en la lucha contra la anorexia. Lo que no tengo tan claro es que esa iniciativa, tal y como está planteada, realmente sea efectiva para acabar contra las dietas indiscriminadas, el modelo de mujer que nos han impuesto en los últimos años y la esclavitud desmedida por el cuerpo 10.

Bajo mi punto de vista esta portada se equivoca en el enfoque por varias cuestiones:

1.- ¿Quién ha dicho que esas mujeres tengan sobrepeso? Para mí el sobrepeso es otra cosa. Son mujeres normales con la talla estándar, la de más del 70% de la población femenina. Desde el momento en que se adjetivan como ‘gorditas’ se está dando una idea equivocada de la gordura.

2.- ¿Quién ha dicho que sean modelos de tallas grandes? El sistema que nos ha oprimido con las dietas. No son tallas grandes, insisto, son tallas normales y la única manera de normalizar algo es no hacerlo excepcional, tal y como hemos hecho con esta portada en todos y cada uno de los medios de comunicación. ¿Qué será entonces una señora que use una talla por encima de la 50, supertalla para superobesos?

3.- ¿Por qué a alguien se le pasa por la cabeza preguntarse por qué tienen que adelgazar? Para mí solo hay un motivo para adelgazar, la salud física o mental, con lo que no cabe hacer esa pregunta.

4.- Para que algo así sea efectivo, como apunté antes, debería normalizarse no ser una excepción y, por lo tanto, que su tratamiento no sea como tal.

Por cuestiones laborales hubo una época que vi la trastienda de importantes pasarelas y vi lo artificial, cómo se maquillaba hasta el último centímetro del cuerpo de las modelos, como comían, o mejor dicho, como no las dejaban comer, como las trataban y por eso me produce cierta sorpresa que la normalidad se convierta en una excepcionalidad y contribuyamos a esa excepcionalidad que han creado unos pocos y hemos seguido todos sin preguntarnos nada.

Lo dicho, que para mí esa portada no es noticia porque no son mujeres ‘tallas grande’ (eufemismo para decir gordas) porque la mayoría de la población es así y porque mientras el peso mantenga la salud de quien lo tiene da igual el número que marque la báscula.