Sueños cumplidos (I)

Hoy abro desde aquí una nueva serie para contar historias, historias de ilusiones cumplidas, de luchas que terminan bien, de sueños que se hacen realidad y, lo mejor de todo, podemos hacerla entre todos nosotros. Se admiten historias.

Quiero empezar con una tontería importante para mí, con el concierto de Muse, uno de mis sueños cumplidos. Era el 20 de noviembre cuando pisaba el suelo del Palacio de los Deportes de Madrid después de muchos intentos siempre truncados.

El primer intento se remonta al año 2003 ó 2004, no lo recuerdo muy bien. Venían al Festimad y yo guardaba mi billete de avión como oro en paño pero el empeoramiento de mi padre, que estaba enfermito, hizo que mi viaje terminara en Toledo y no en Madrid. Afortunadamente, mi padre se recuperó y otras oportunidades se sucedieron.

Otra de las veces que más cerca lo tuve fue ahora hace un par de años. Tenía entrada, compañía…, todo, pero esta vez falló el billete de avión, demasiado tarde para sacarlo y, por lo tanto, demasiado caro para poder comprarlo. Allí, una de mis mejores amigas y, como no, mi hermano, con el que cada vez tengo más gustos en común hicieron la llamada de rigor en Knights of Cydonia.

Y llegó este año sin más oportunidades en medio y la cogí al vuelo. Por fin estuve allí y me quedo con todo.
Hacía tiempo que no veía un espectáculo tan redondo, un sonido tan fantástico y un manejo tan sutil de un público absolutamente entregado.

Emoción, felicidad, alegría, tristeza, angustia, rabia, energía, excitación… Estos son solo algunos de los sentimientos que Muse en ese concierto despertaron en mí. Sí disfruté, canté como una loca bajo un sonido excpecional de unos músicos excepcionales a los que un recinto así se les queda pequeño por su grandilocuencia.

Habrá quien opine lo contrario, habrá a quien ni siquiera les guste el grupo. Yo solo sé que cumplí un sueño que salté hasta la extenuación, que canté hasta la afonía y que me parecieron geniales, algo que así certifican la gran mayoría de las crónicas. Solo había que estar allí para sentirlo y yo lo sentí. A los expertos les dejo la descripción del concierto.

 

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Para Ruth. Edición especial Música de toda una vida

Este fin de semana es un fin de semana muy especial para Ruth, una de las mejores personas que he conocido en mi vida, una de esas personas que, por muchos años que pasen, siempre estará en mí. Con17 años desembarcamos en Navarra y nos conocimos cuatro inseparables AMIGAS. Nuestra vida en común está plagada de momentos, buenos y malos, duros y blandos, largos y cortos, y este fin de semana tendremos uno más para contar.

Desde aquí quiero decirle que la quiero mucho, que todos y cada uno de los minutos que pasamos juntas son inolvidables, todos sin excepción, y que gran parte de las cosas buenas que tengo hoy como persona se las debo a ella (y a las demás pero hoy ella es la protagonista).

Probablemente ella no lo sepa pero ella me enseñó infinidad de cosas. Gracias a ella aprendí a ser más femenina, más comprensiva, más paciente… A tener más tesón, a luchar por lo que quiero, a reírme con las pequeñas cosas, a ser fuerte y a no dejarme amedrentar… Aprendí tanto que ponerlo todo aquí sería imposible.

Ruth introdujo parte de la felicidad que existe en mi vida y lo mismo hará con las personas que ahora le rodean. Te repito que te quiero mucho y espero que tengas siempre todo lo que te mereces, que es muy bueno porque una persona como tú solo se merece lo mejor.

No desaparezcas nunca aunque yo sea un desastre y me olvide hasta de llamarte para decirte que vamos dos a la boda. Mi regalo musical para ti.

Aerosmith siempre me ha recordado a ti, y este video más aún.

No podía faltar Willy Deville.

La estrella de nuestros bailes de billar en el ‘Terminal’.

Y la copla. La que más cantabas,  por la más grande.

Y una más. Un regalo de mí y de Joaquín Sabina.

Te veo el sábado más guapa que nunca, si eso es posible.

Música de toda una vida VIII

Hoy es la pólvora (fuegos artificiales) de las fiestas de mi pueblo, Mora de Toledo, y como hoy estoy un poco nostálgica, les dejo aquí los grandes éxitos de las verbenas populares celebradas en la plaza, lo único nocturno a lo que nos dejaban ir nuestros padres con cierta edad.

Para empezar, un clásico, Los Calis.

No nos podemos olvidar de Paquito el Chocolatero, así, como en el video aunque sea cutre.

No podía faltar el tírate de la moto, de la moto tírate.

Ni el ‘Live is live’ de Opus

Y, como no, Europe

Una más de Los Chunguitos, que de esas había muchas.

Y para terminar Pimpinela, que ahí se lucían los cantantes.

Hace muchos, muchos años que no voy a una verbena en mi pueblo pero me imagino que habrán cambiado el repertorio y ahora será Bustamante, Bisbal, Mónica Naranjo…

Musica de toda una vida VI

Dicen que mi afición a la música y la lectura viene de cuando estaba en la barriga de mi madre. La pobre tuvo que hacer reposo más de seis meses y se pasaba el día escuchando música y leyendo, por lo que en mi familia tienen la teoría de que eso se quedó grabado en mí. Hoy comparto un poco de música. No precisamente la que escuchaba mi madre conmigo dentro. No son canciones que hoy escucharía pero son temas que han marcado mi vida y están aquí no por su calidad sino por su carga sentimental.

Me cuentan que cuando era pequeña solo quería dormir en brazos de mi padre o de mi abuela materna y que, si ellos no estaban, tan solo había una canción que me hacía dormir, y no es precisamente una nana.

De esta me acuerdo yo. Se la cantábamos a mi hermano cada vez que le cambiaban los pañales y yo no paraba de reír.

Y esta otra fue una tortura. Yo tenía unos 12 años cuando mi hermana pequeña, con dos, estaba obsesionada con escucharla. Fue número uno de 40 Principales, me acuerdo, y cada hora había que poner la radio si no queríamos que se pusiera a llorar.

Para terminar, los que me conozcan se reirán al oír este tema. Me lo cantaban a mí porque ‘nunca he llorado’.

Música de toda una vida V

Después de un tiempo sin poder hacer una nueva entrada, hoy les dejo una sintonía especial. Son los programa de televisión que estuvieron en mi infancia y adolescencia. Pese a ser una niña que prácticamente no veía la televisión, aquí les dejo los programas que no me perdía y en parte la razón era por su música. No pondré ningún comentario sobre ellos, que cada uno recuerde lo que quiera.

Este último es del programa Plastic.

Música de toda una vida IV

Llevaba tiempo sin creer en la humanidad, peleada con el mundo y conmigo misma. Parece que, poco a poco, me voy sacudiendo esa sensación y el origen de ello ha sido un día de cumpleaños absolutamente surrealista y feliz que me ha devuelto a mi realidad habitual. Una felicitación muy especial al empezar el día desembocó en decenas de sorpresas.

Esa sensación de volver ha hecho que hoy me apetezca compartir una de mis pasiones. la copla y, como no, la rumba omnipresente en todas las fiestas de mi pueblo. Aquí les dejo unas muestritas.

Pese a que la versión de Concha Buika es genial, la más grande es la más grande. Recuerdo muchas noches de marcha en Pamplona cantando esta canción con mi querida Ruth.

La Shica y Lola Flores para una de las coplas más bonitas.

Esta es una de las primeras coplas que oí en mi vida, eso sí por Concha Piquer, pero hoy les dejo esta maravillosa versión de Chavela Vargas



Siempre que oígo esta copla me acuerdo de mi abuela quien siempre me la cantaba cuando podía

No podía olvidarme de una de las canciones de amor más desgarradoras cantada por Rocío Jurado (la he buscado por Juana Reina, primera en cantarla, pero no estaba la versión completa y de las demás, la mejor es Rocío Jurado)

Y ahora paso a las rumbas. Pondría miles pero para no cansarles les dejo dos ‘Dame Veneno’ y ‘Heroína’, dos de los temas que más oí en las fiestas de mi pueblo durante mi adolescencia

Enrique Morente

Llevo toda la mañana pensado de qué escribir y, la verdad, hubiera preferido no hacer esta entrada. Enrique Morente está en estado de muerte cerebral, se le ha paralizado ese cerebro del que han salido tantas y tantas genialidades.

Descubrí el flamenco gracias a mi profesora de Literatura de COU. No recuerdo su nombre pero recuerdo que la pasión con la que hablaba de la poseía que había en las letras de esas canciones y su paralelismo con la obra de poetas como Lorca me dejaron fascinada.

Fue entonces cuando descubrí al maestro Enrique Morente y, desde entonces, no me ha dejado de fascinar su forma de abordar este género musical y de innovar porque Enrique Morente es quien más ha evolucionado el flamenco en las últimas décadas.

Recuerdo con especial cariño su disco ‘El pequeño reloj’ y celebré la publicación de ‘Pablo de Málaga’ dada mi fascinación por Lorca. Hoy, siento una gran pena al pensar que no volverá a sorprenderme.

Ahora, sólo espero que su legado perdure y que las generaciones venideras lo sigan recordando, y son estas las razones de esta entrada. Les dejo con una de esas genialidades que valen mucho más de lo que yo pueda decir de un genio.