Un regalo sin sonido

Los que me conocen saben lo que me gusta hacer regalos y lo que me esfuerzo cuando me toca hacerlos. Digo esto porque a principios de mes tuve que hacer un regalo a una importante amiga y busqué hasta que creí encontrar algo que le haría mucha ilusión. Le compré unas entradas para el concierto de Joaquín Sabina en el Recinto Ferial de Santa Cruz de Tenerife y, hoy, pienso que ojalá no lo hubiera hecho.

Ya la compra de las entradas me mosqueó bastante. Lo hice a través de internet y, mientras un mes antes del concierto sólo quedaban de las más caras, con lo que me apresuré a comprarlas para no quedarme sin ellas, la misma semana del concierto, como por arte de magia, había de las baratas.

No es por el dinero sino por el engaño que eso supone, pues aún con las dos posibilidades creo que hubiera elegido las de mayor precio con el pensamiento de que así tendría un sitio mejor y disfrutaría más. Craso error porque, una vez más, todo fue un fraude.

El sonido: muy deficitario. La ubicación: un asco pese a que eran, repito, las entradas más caras. Ayer, cuando me llamó para contártelo, entristecí pero no porque yo me haya equivocado con el regalo sino porque no sé quién sigue pensado que Santa Cruz de Tenerife se puede tragar cualquier cosa y, obviamente, no lo digo por Joaquín Sabina aunque a mí no me guste.

Al deficitario sonido -me contaba que había momentos que se oía más a la gente de alrededor que a Joaquín Sabina-, se unió la mala educación de algunos de los que allí estaban que más que ir al concierto habían ido a una reunión social y todo ello derivó, como no, en un intento fallido por parte del artista de hacer algo de calidad.

Esta mañana he leído una crónica, muy bien hecha por cierto, que me lo ha corroborado. Aquí se la dejo, creo que lo explica mejor que yo, entre otras cuestiones, porque gracias al pateo que iba a hacer el domingo yo no estaba allí.

http://www.creativacanaria.com/index.php/musica/435-y-el-concierto-sono-como-un-signo-de-iterrogacion

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Tengo una prima muy habilidosa…

Estoy de vacaciones y pensé tomarme un descanso de todo, incluido este rincón caótico. Sin embargo, hay cosas que no pueden dejarse para otro día. Este es el caso de una conversación que escuché ayer en la caja de H&M Tenerife entre agobio y agobio por mi manía de dejarlo todo para última hora. Tres mujeres, tres sobrenombres: Coqui, Lau y Lale.

Coqui: Pues sí, la verdad, son superchulas y has visto a Rita en el club que tiene un montón, un montón.

Lau: Yo las he estado buscando y antes había ahí, en la tienda de la esquina de la plaza de La Candelaria pero como se han puesto de moda no hay manera de encontrarlas.

Lale: Yo no soy mucho de ellas pero es que estas son superespeciales, increíbles, una pasada.

Como se miraban la muñeca, en un principio pensé que se trataba de las pulseras balance o como sea su nombre exacto, pero no.

Coqui: La primera en ponerlas de moda fue Pau y yo se las he encargado a una amiga de Málaga porque va bastante a Sudamérica y allí las llevan toda la gente chic.

Lau: Yo ésta me la compré en Fun and Basic y me costó cuatro euros pero las he llegado a ver hasta a seis euros. Es que están muy, muy de moda y yo reconozco que una sola no queda bien, que lo ideal es llevar muchas pero cuando la compré sólo quedaba una.

Coqui: Ya te digo que esto no es nuevo. La primera en ponerlas de moda fue Pau, luego Sakira y más tarde, la última, fue en el mundial Sara Carbonero.

Lale: Son ideales.

Lau: Yo tengo una prima muy habilidosa que me las va a hacer…

Coqui: (Interrumpe) Olvídate. Primero, este hilo es imposible de conseguir en ninguna mercería y segundo, hay que saber muy bien hacerlas porque no es tan fácil.

Lau: No sé, ella dice que sabe.

Coqui: Ya te digo que es imposible porque hay que usar una pinza y todo.

Lale: Hombre, en internet hay tutoriales para todo.

Coqui: De esto seguro que no. (Mira la pulsera de Lau) La verdad es que yo con ellas me sentiría hasta más joven.

Lale: Si tú eres joven.

Coqui: No guapa que tengo ya más de 40 y una pulsera así me dejaría en los 27 que tienen ustedes.

Las tres a la vez: Pues a ver si las conseguimos.

Coqui: Yo sólo sé que si Sara Carbonero supiera el furor por las pulseras, a lo mejor hubiera pedido dinero por llevarlas. Aunque como a Pau no le quedan a nadie…

En ese momento me tocó pagar y no sé cómo terminó todo. Juzguen ustedes mismos… Yo me he quedo sin comentarios. ¡Ah! Las pulseras eran los tradicionales decenarios brasileños.

España no se rompe. ¡¡¡Se hunde!!!

Los cansinos alarmistas y demagogos de la ruptura de España tienen hoy un argumento más para añadir a esa lista de absurdos que demuestran que este país se hunde: la Real Academia Española (RAE) ya contempla la grafía original en euskera para la palabra abertzale, hasta ahora aberzale en el diccionario, un ‘gran problema’ que se suma a la prohibición de las corridas de toros en Cataluña. ¿Dónde vamos a llegar?

Afortunadamente, entre los cambios de la RAE se incluyen esas palabras que tanto utilizan y que, hasta ahora, no figuraban en el diccionario y que definen a esos enemigos de la unidad española: rojillo, cultureta y antiespañol.

Ironías aparte, es bastante absurdo oír día tras día estos argumentos apocalípticos que siempre quedan en nada. Es bastante agotador que sigan utilizando los símbolos para fomentar el radicalismo y la intolerancia. Menos mal que el orgasmo banderil tras la victoria en el Mundial 2010 de la selección española nos dio una especie de tregua en los mensajes catastrofistas aunque si la tregua fue para una ofensiva posterior mayor, mejor que no hubiera existido. Con esto no quiero decir que no me alegre de la victoria de los chicos del fútbol.

Todos esos que creen que el miedo continuo les reportará beneficios –porque no lo hacen por otra cosa, estoy convencida- deberían pensar un poco en que hemos cambiado de siglo, las nuevas generaciones son las que empiezan a tener protagonismo en la sociedad y, entre ellas, cada vez son menos –o eso quiero creer- los que utilizan cualquier excusa para atacar a un enemigo inexistente.

Cocina erótica III

Estamos en pleno verano y el marisco es uno de los alimentos estrella en esta época del año, un alimento que, además, es considerado como un tesoro dentro de la cocina erótica por su alto poder afrodisíaco. Las ostras son consideradas el marisco con mayor carga afrodisíaca, pero como éstas son un poco caras, almejas y gambas no tienen nada que envidiar y hacen menos daño al bolsillo.

Necesitamos dos aguacates no demasiado maduros, un mango, veinte hojas de menta fresca, almejas, langostinos, gambas o cualquier otro marisco que queramos añadir, dos dientes de ajo, media cucharadita de jengibre rallado, tres cucharadas de aceite de oliva, una cucharadita de curri, dos cucharadas de mayonesa, una cucharada de salsa de soja, el jugo de un limón, sal y pimienta negra molida.

Hay muchas maneras de preparar el marisco. Aquí tienen una:

Su elaboración es muy sencilla. Empezamos preparando los ingredientes. Cocemos el pescado si no está previamente cocido y cortamos el aguacate y el mango en dados sin piel. Colocamos en un bol el aguacate, el mango y la piña, y el marisco en una fuente. En un mortero machacamos los ajos y la menta. Añadimos el resto de los ingredientes y lo mezclamos muy bien. Añadimos la salsa resultante al mango y al aguacate, y una vez mezclada la distribuimos por el plato del marisco.

Cocina sin más

Hoy toca una de esas recetas que te regala alguien que sabe que te encanta la cocina. Empezamos con un entrante. En próximas entregas seguimos con el resto de platos.

Galleta de tomate confitado y bonito en escabeche de aceitunas arbequinas (Joan Roca)

Antes que nada hay que comprar los ingredientes: 200 gramos de pasta de hojaldre, cuatro tomates maduros, 400 gramos de bonito, 100 gramos de aceitunas arbequinas, un pimiento verdo y otro rojo, un diente de ajo, dos chalotas, aceite de oliva, una cucharada de vinagre balsámico, una cucharada de perejil y dos láminas finas de panceta.

En primer lugar escaldamos, pelamos y cortamos en dados los tomates. A continuación, los confitamos en aceite de oliva con un diente picado. Es imprescindible que esta última operación la hagamos a fuego lento. Mientras se confita el tomate, cortamos en dados muy pequeños el resto de las verduras para después freirlas en otra sartén. Aquí es dónde añadimos las aceitunas: al final y bien picadas en su jugo. Enseguida, ponemos el vinagre y el peregil picado.

Estiramos el hojaldre y lo cortamos en rectángulos no muy grandes. Ponemos encima el tomate confitado y lo metemos al horno a fuego medio durante unos diez o quince minutos. Se va viendo si está hecho y variando el tiempo.

Cogemos una sartén y salteamos en ella la panceta cortada en tiras finas. Freimos las rodajas de bonito en ese mismo aceite y ya está todo listo para montar el plato.

La galleta de hojaldre abajo, encima el bonito cubierto por las verduritas y salteado con las tiras de panceta. Rúcula, ojas de berros y hierbas aromáticas puden servir también para darle un toque de color al plato.

Traumas marquianos

Hoy mi querida amiga Andrea Arabia publica en www.mujerhoy.com las películas infantiles más tristes de la historia según Time y la verdad es que sorpresas, ninguna. Bambi, ET, Dumbo, My Girl…, son algunas de las incluidas pero me faltan otras como Pinocho, cuento del que existe una versión cinematográfica especialmente cruel.

No sé si la revista tendrá preparado también un especial de series infantiles pero, si así fuera, me atrevo a pronosticar que, quizás la serie infantil más cruel que se ha escrito nunca es Marco, ese niño y su mono que buscaba desesperadamente a la madre que había tenido que abandonarlo.

Aún no entiendo muy bien cómo nuestros padres nos incitaban a ver semejante tragedia que, combinada con Heidi, encogía nuestros estómagos cada tarde. Hoy, con la Ministra de Igualdad arremetiendo contra los cuentos tradicionales por sexistas y en pleno debate sobre si la violencia en los videojuegos incita a más violencia me pregunto si alguien en ese momento se preguntó sobre las consecuencias  emocionales de las series de este tipo porque, puestos a mirar con lupa, hay que mirarlo todo.

Yo prefiero un videojuego a tanta tristeza.

¿Seremos capaces?

Acabo de leer un post en Digital Media Weblog de José Luis Orihuela, http://www.abc.es/blogs/jose-luis-orihuela/public/post/las-redacciones-del-futuro-4109.asp, en el que se habla de las redacciones del futuro. Es más que claro que esta profesión está en plena crisis en el más amplio sentido de la palabra, es decir, en un cambio brutal. Como en todo cambio la pregunta es: ¿Seremos capaces? Aunque por lo que estoy viendo, quizás es mejor preguntar: ¿Serán capaces los empresarios de ver más allá de sus intereses varios y de realizar ese cambio de la forma menos agresiva posible para sus plantillas y para la calidad de la información? O, como parece que está pasando, van a aprovechar ese cambio no para mejorar la calidad sino para ahorrar dinero abaratando plantillas y añadiendo tareas a sus trabajadores, entre otras muchas cosas.