Nos damos la mano

Las redes sociales están que arden con el nuevo anuncio de Loewe, ya hay hasta una ingeniosa parodia que, puntualmente, les dejo al final junto al anuncio de marras pero yo quiero hablar de otro anuncio, otro que me preocupa más si cabe que la imagen que se está dando por la firma de moda a la juventud, el de seguros Santa Lucía, ahora explicaré por qué. Primero, aquí está.

 

La letra de la canción acompañada de las imágenes son el meollo de la cuestión. Es el alegato contra la igualdad y en favor de la familia tradicional patriarcal más caduco que he visto en los últimos años. Dibujan una realidad con el cabeza de familia, un hombre por supuesto, que tiene que amparar a todos y que él solo encuentra el amparo de la compañía de seguros. ¿En qué mundo viven y quieren vivir los creativos de este anuncio? ¿A ti quién te da la mano después de que tú se la hayas dado a mamá? Increíble.

En la sociedad actual, al menos ciertas instancias generadoras de comportamientos, deberían tener superado el modelo familiar obsoleto en el que el padre es considerado el cabeza de familia. Hemos luchado y avanzado demasiado todos como para que este aún sea el estereotipo de una familia común. Y si ya el anuncio es un aberrante alegato contra la igualdad de mujeres y hombres en el seno familiar -porque que yo sepa las cargas familiares se reparten entre todos y, especialmente entre los dos cónyuges- no digamos ya a la hora de contemplar los distintos tipos de familia que hoy son visibles en la sociedad y están perfectamente normalizados.

Espero que el observatorio de la publicidad o cualquier observatorio para la igualdad de género tomen las medidas correpondientes porque algo así, a mi juicio, daña el avance de la sociedad.

Si realmente Santa Lucía quería llegar solo y exclusivamente a ese tipo de familia, espero que no consiga muchos clientes porque eso querrá decir que la sociedad está, una vez más, por delante en su evolución hacia la igualdad de hombres, mujeres y familias, y no tolera que le generen comportamientos estereotipados ya superados.

Lo prometido es deuda. Aquí está Loewe:

 

Y la parodia

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Canciones pervertidas

Ayer me quedé estupefacta cuando, haciendo zapping, me veo un tumulto de gente a los lados de una alfombra roja y Belén Esteban pasando por ella. No sé si era un programa o un anuncio, no me paré a mirarlo, sé que llevan tiempo anunciando algo sobre la que llaman ‘la princesa del pueblo’ y de fondo se oye uno de los temas más hermosos de Luz Casal.

Aparte del estupor que produjo en mí ver el hecho en sí, vino a mi cabeza una pregunta: ¿Qué pensarán los músicos cuando se utilizan sus temas para según qué tipo de anuncios? Porque si yo fuera músico realmente me enfadaría.

Desconozco si cobran por ello. Supongo que cobrará la SGAE y luego se lo dará o no, lo que sí creo es que la Sociedad General de Autores y Editores debería olvidarse un poco del dinero y preservar las obras de sus asociados, evitar que sean utilizadas para cualquier cosa porque luego pasa lo que pasa y se recuerda más la canción por lo que acompaña que por el propio tema.

Esto me trae a la memoria algo que me contaba mi madre de pequeña. Hubo en su día un anuncio de Ariel que usaba el movimiento ‘La Primavera’, de ‘Las cuatro estaciones’ de Vivaldi, como fondo. Tanto se veía que, una vez, no recuerdo bien si en una boda, tocaron esa misma obra. La señora que estaba al lado de mi madre dijo sobresaltada: “¡Mira, están tocando el anuncio de Ariel!”.

En el caso del primer anuncio, si ocurre lo mismo, al final se asociará la voz de una gran trabajadora y luchadora, de una gran mujer, a la imagen del éxito sin esfuerzo de Belén Esteban, del dinero sin preparación, de la venta de la intimidad… A mí, por lo menos, algo así me fastidia.