Celebración agridulce

Escribo este post desde el estómago y aún a sabiendas de que me repito porque me quedé muy triste cuando vi lo que ocurrió con el Barça de baloncesto a su llegada al Prat después de haber ganado la Liga ACB.

No había nadie, ni una sola persona dando ánimos a los jugadores ni un solo chiquillo pidiendo un autógrafo ni un solo mortal que felicitara a unos jugadores que han dado una lección de baloncesto. Nada que ver con la división de fútbol.

Ver las caras de los jugadores era un poema y, pese a que luego había celebración en el Palau -tampoco con gran asistencia de público-, fue realmente desolador observar como nadie reconocía a unos deportistas que están a la altura de los del fútbol o incluso más.

Es así. Los clubes pierden grandes cantidades de dinero con las secciones de baloncesto y si nadie lo remedia seguiremos condenados a sufrir fútbol y más fútbol, más Messi, más Neymar, más Agüero, más cotilleos que nada tienen que ver con el deporte.

Los medios tenemos culpa, los dirigentes deportivos, también y yo solo rezo porque nos dejen  la diversificación en el deporte a los pocos que nos gusta algo más que el fútbol.

Esta entrada parte del afán de aportar un granito de arena por la supervivencia del deporte en general y por lo que realmente significa, no de un solo deporte conquistado por el capital.

Recuerdo cuando era una niña y todos se reían de mi torpeza. Todo empezó con tres años cuando se me ocurrió decir que no sabía correr y la ‘señorita’ me hizo correr delante de todos los niños de la clase, todos mayores que yo uno o dos años y todos riendo de cómo intentaba ir de una pared a la de enfrente. Sé que ella lo hizo con buena intención pero se equivocó.

Desde entonces, temía las clases de Educación Física, me inventaba excusas para no participar en ellas hasta que un día llegó Félix, mi entrenador. Reclutaba niñas para hacer un equipo de baloncesto femenino en mi pueblo y me convenció sin importarle lo que yo calificaba de torpeza y convencido de que me haría cambiar de opinión.

Nunca me sentí mal, siempre disfruté jugando, él sacó todo lo bueno que yo tenía, supo hacerme un hueco en el equipo y hacerme sentir importante y, sobre todo, capaz. Si no hubiera sido por Félix y el baloncesto, probablemente hoy sería una de esas personas que no solo no hacen ejercicio sino que, además, ni les interesa hacerlo.

Debemos recuperar la esencia del deporte fuera de gritos de padres que quieren que su hijo sea Messi, ruedas de prensa contra ruedas de prensa y la sensación que imprime el fútbol de que o eres un crack o mejor que dejes cualquier actividad deportiva.

No más pan ni más circo

Me planto, no quiero más. No quiero más pan ni más circo. Cuatro partidos de fútbol tienen la culpa de haberme enyugado, como muy sabiamente se dice en Canarias.

Esos cinco partidos de fútbol están significando horas y horas de hipótesis, debates, análisis, conclusiones, comparaciones, aburrimiento, repeticiones, propuestas, teorías… Y mientras tanto, el país sigue intentando recuperarse económicamente y mucha gente no sabe cómo llegar a final de mes pero da igual, siempre nos quedará el fútbol.

Por eso voy a cambiar de tercio. Voy a apostar por lo minoritario y voy a hacer una mención a unas luchadoras, a las nuevas reinas del baloncesto europeo, al Halcón Avenida de Salamanca, que ha conquistado contra todo pronóstico la Euroliga femenina de baloncesto tras imponerse al Spartak de Moscú (59-68) en el último encuentro de la Final Four.

El total de lo que cobra esa plantilla, no de las más modestas, era lo mismo que cobraba la mejor jugadora del equipo contrario y ahí están, y no han cubierto horas de radio con ellas pese todo lo que puedan enseñarnos.

Viendo lo que está ocurriendo en los últimos días y analizando los programas con mayor audiencia no me extraña que dos quinceañeras que paseaban por Santa Cruz se hicieran una foto con Rajoy pensando que era Zapatero, tal y como luego le dijeron.

Sigamos con el pan y con el circo.

Triste Garbajosa

En pleno revuelo por la Ley Sinde yo estoy indignada, por la ley sí pero también por otro maltrato más en el mundo deportivo, y como de la Ley Sinde hay gente escribiendo sobre ella que sabe muchísimo más que yo, voy a dedicarle esta entrada a la segunda opción, más sentimental que legal.

Sí, indignación. Esa es la sensación que tuve al leer ayer que el Real Madrid de baloncesto le había comunicado a Jorge Garbajosa que no contaba con él, que le quitaba la ficha en medio de la temporada porque iba a ocuparla un nuevo jugador más joven y más alto. Así, sin anestesia, sin sentimientos, sin delicadeza, sin nada.

Nunca he tolerado estas actitudes que todos los equipos de fútbol o baloncesto han tenido alguna vez. Es más raro verlas en otros deportes aunque desgraciadamente no es raro verlas en la vida real, en la que se une el agravante de que la cuantía que se cobra no llega ni a una décima parte de la de los deportistas de élite en ambos deportes.

Como no soy del Real Madrid, debería estar contenta y esperanzada por ver si el pívot termina jugando en mi equipo del alma, el Estudiantes, pero es que no puedo con la falta de agradecimiento.

Creí que Ettore Messina era un buen entrenador pero cada paso que da me confirma que es un dictador. Sí, Garbajosa no está en su mejor momento y es cierto que su carrera llega a su fin pero hace equipo y, sobre todo, las cosas no se hacen así, hay que hacerlas con un cierto respeto y elegancia.

En un equipo, y lo demostró Robinson con su informe sobre la selección de fútbol, también hace falta gente como Garbajosa, como Reina, sacrificados jugadores que están si se les necesita tanto en el vestuario como en la cancha.

Messina venía a hacer equipo, decían, y lo único que ha hecho ha sido romperlo, quebrarlo, dejarlo sin pilares… Creo que el que debería plantearse que sobra es él. Lo hizo con Raúl López para traer a un Prigioni nefasto (a mí no me gusta), lo hizo con Bullock, lo hizo con Hervelle, jugadores quizás menos ‘estrella’ pero más equipo, y ahora lo hace con Garbajosa. ¡Qué pase el siguiente!

Reconozco mi debilidad por Garbajosa aunque lo critiqué en el pasado Mundial como la que más. Es un buen tío y no se merece que lo traten así. “Adiós, quedas libre. Si quieres búscate equipo y si no, vete para tu casa”.

Creo que una vez más voy a tener que darle la razón a mi querido hermano. Messina es un pufo, un tipo que ha roto un equipo, un señor al que le han dado todos los medios y es incapaz de conseguir frutos con ellos. Basta como ejemplo que le haya sido imposible en sus temporadas al frente del Real Madrid plantarle cara a un superequipo como es el actual Barcelona, cohesionado, compacto, alegre y divertido.

Me gusta el baloncesto, me gusta ver partidos de baloncesto, me divierte y, de momento, poco me he divertido con el Real Madrid de Messina, y lo digo yo que soy obligada sufridora por seguir al equipo que sigo.

Los vampiros de la fruta y las chicas del baloncesto

Llevo unos días un tanto desconectada de este blog por cuestiones laborales y vuelvo con muchas cosas que contar y poco tiempo para contarlas. Por este motivo, me quedo con dos: el éxito de las chicas del baloncesto, con una medalla de bronce en el Mundial de la República Checa tras pasar a semifinales después de un partido épico contra Francia, y los IgNobel 2010, que cada día me alucinan más por la capacidad de los premiados de encontrar temas de estudio tan poco comunes.

Empecemos que con los IgNobel. La Universidad de Harvard fue sede de la entrega de los premios IgNobel 201o, los llamados premios Nobel alternativos. Pues bien, aparte de los dirigentes de algunos bancos, incluido Lehman Brothers, que han recibido el galardón por “crear y estimular nuevas vías de invertir dinero, vías que maximizan las ganancias y minimizan los riesgos financieros en la economía mundial, o en parte de ella”, en Biología ha sido distinguido un equipo científico chino-británico.

El objeto de su investigación cumple a pies juntillas la filosofía de estos premios que, según su fundador, “honran los logros auténticos que hacen que la gente primero se ría y luego piense”. Ese objeto no es otro que La felación entre los vampiros de la fruta prolonga el tiempo de cópula, publicado en la revista electrónica Plos One.

Obviamente, existen muchas más categorías y en ninguna de ellas el o los premiados defraudan.

Si ya pensar en investigar sobre la felación en los vampiros de la fruta y su influencia en el sexo es tener muy claro lo que quieres hacer y cómo, -a mí se me hace difícil pensar cómo- también muy claro lo tiene que tener el equipo anglo-americano que investigó un método para limpiar los mocos a las ballenas mediante un helicóptero de control remoto y así hasta completar toda la lista.

Realmente, creo que esto es lo que más me alucina de estas investigaciones. Si ya es difícil pensar el objeto de cualquier tesis, tesina y demás, ¿cómo se puede llegar hasta ahí? Supongo que con mucha imaginación, una dosis de buen humor y seguridad en lo que quieres o todo lo contrario.

Las chicas del baloncesto, por su parte, han demostrado este fin de semana que ellas sí pueden. Una meritoria medalla de bronce en el Mundial de la República Checa, el mejor resultado de su historia, demuestra que con ganas, coraje y una Amaya Valdemoro sublime se puede llegar muy lejos. Quizás fueron esas ganas de llegar, ese coraje por superarse, las que les faltaron a los chicos que, espero, vuelvan a encantarnos a todos con su juego.

No voy a entrar en las críticas formuladas tras la semifinal contra Estados Unidos -muchos dijeron que no habían luchado en un partido perdido de antemano para reservarse para el tercer y cuarto puesto- porque no se puede reprochar nada a unas mujeres que ganaron de uno y en la prórroga a las campeonas de Europa, las francesas.

Enhorabuena y a esperar los Juegos Olímpicos.