Demagogia contra ciencia

A lo mejor este post llega un poco tarde pero llevamos semanas, meses, no sé, oyendo hablar del daño que han hecho a la Selección Española o que iban a hacer a la Selección Española los Real Madrid-Barça o Barça-Real Madrid, para que no haya suspicacias. Según los periodistas, había una auténtica batalla campal en el vestuario, se odiaban, se tenían que llamar para arreglar lo incorregible y, ahora, de repente, se escandalizan porque uno de los jugadores les dice que hay muchos a los que les hace felices que las cosas vayan mal.

Después de una pelea en el partido de los españoles contra Chile cambiaron de opinión. Pues bien, no hacía falta la pelea, simplemente hacía falta que los periodistas se hubieran acercado un poco a la Sociología, a la Psicología Social o, simplemente, al sentido común por encima de la demagogia.

Hay un principio claro y bastante coherente, ya digo, analizado en Psicología Social: la mejor manera de integrar a dos grupos que guardan hostilidad entre ellos es ofrecerles un enemigo común. Es decir, cuando me enfrento al eterno rival me dejo los dientes y cuando me enfrento con él a otro, también me dejo los dientes.

Curiosamente, una de las investigaciones que estableció este principio se realizó con hinchas de fútbol ingleses de diferentes equipos rivales que terminaron uniéndose ante un objetivo común.

Quien ha practicado un deporte de equipo no necesita saber de Psicología Social para conocer ese fenómeno. Quien ha practicado un deporte y, por qué no, ha realizado un trabajo en equipo sabe que los objetivos comunes unen y los distintos separan y, además, en poco tiempo.

Pues bien, o esos periodistas no han trabajado en su vida en una redacción o no tienen experiencia en la vida o, la opción por la que yo me decanto, vamos a abrazar la demagogia que hay que llenar minutos de televisión y radio, y páginas de periódico que, además, deben tener seguidores para poder ganar dinero.Así está el periodismo.

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Los -ismos de la intolerancia

No recuerdo qué profesor ni de qué asignatura, solo sé que se me quedó grabada una afirmación que hizo en clase y que hoy rumio una y otra vez al acercarme a los medios de comunicación, redes sociales, foros y corros de conversación. Él nos dijo: “Huyan de los -ismos solo traen intolerancia”. Pues en la actualidad ha ocurrido todo lo contrario. En la decisión final para escribir este post tuvo mucho que ver la conversación que en Facebook mantuvo uno de mis amigos con una persona que era la misma reencarnación de lo que hablaba este profesor.

La Real Academia Española define -ismo como:

1. suf. Forma sustantivos que suelen significar doctrinas, sistemas, escuelas o movimientos. Socialismo, platonismo, impresionismo.

2. suf. Indica actitudes. Egoísmo, individualismo, puritanismo.

3. suf. Designa actividades deportivas. Atletismo, alpinismo.

4. suf. Forma numerosos términos científicos. Tropismo, astigmatismo, leísmo.

Obviamente ese profesor se refería a las dos primeras acepciones y no le faltaba razón. Creo que ya falleció pero si estuviera hoy con nosotros se volvería loco repitiendo una y otra vez esa frase. La intolerancia de los -ismos ha llegado a todos los ámbitos. En el deportivo, sobre todo en el fútbol, la violencia verbal y la intolerancia ha llegado hasta límites que dan absoluta vergüenza; en la política, ha superado la necesidad del bienestar general; en la religión, los unos y los otros se afanan por imponer su forma de vida sin respetar a los que quieren vivir de forma distinta; en el trabajo, ha superado los límites del compañerismo para convertirse en la bandera de la progresión personal; y así hasta el infinito en todos los ámbitos de la vida mientras el mundo atraviesa el tiempo sin rumbo y sin que sus habitantes seamos capaces de respetarnos unos a otros y de discutir como personas civilizadas, que se supone es lo que somos.

No podemos exigir lo que nosotros mismos no cumplimos y así nos perdemos en luchas estériles por imponer nuestra opinión sin ni siquiera escuchar al otro. Eso si el otro se hace escuchar, porque lo más habitual es que quiera callar al que tiene enfrente.

Creo que se impone una reflexión y yo soy la primera que ha de hacerla porque nadie está libre en un planeta en el que hemos cambiado la violencia medieval por la violencia verbal del siglo XXI. Quizás el hecho de que hayan coincidido acontecimientos religiosos, deportivos y políticos extremos estos días me ha exasperado aún más pero, simplemente, no podemos mirar a ciertas culturas por encima del hombro pensando que porque no guerreamos somos mejores cuando no existe ni un solo minuto en nuestra vida cotidiana en el que no tratemos de imponernos al de al lado, aunque sea para entrar primero en la guagua.

 

 

No más pan ni más circo

Me planto, no quiero más. No quiero más pan ni más circo. Cuatro partidos de fútbol tienen la culpa de haberme enyugado, como muy sabiamente se dice en Canarias.

Esos cinco partidos de fútbol están significando horas y horas de hipótesis, debates, análisis, conclusiones, comparaciones, aburrimiento, repeticiones, propuestas, teorías… Y mientras tanto, el país sigue intentando recuperarse económicamente y mucha gente no sabe cómo llegar a final de mes pero da igual, siempre nos quedará el fútbol.

Por eso voy a cambiar de tercio. Voy a apostar por lo minoritario y voy a hacer una mención a unas luchadoras, a las nuevas reinas del baloncesto europeo, al Halcón Avenida de Salamanca, que ha conquistado contra todo pronóstico la Euroliga femenina de baloncesto tras imponerse al Spartak de Moscú (59-68) en el último encuentro de la Final Four.

El total de lo que cobra esa plantilla, no de las más modestas, era lo mismo que cobraba la mejor jugadora del equipo contrario y ahí están, y no han cubierto horas de radio con ellas pese todo lo que puedan enseñarnos.

Viendo lo que está ocurriendo en los últimos días y analizando los programas con mayor audiencia no me extraña que dos quinceañeras que paseaban por Santa Cruz se hicieran una foto con Rajoy pensando que era Zapatero, tal y como luego le dijeron.

Sigamos con el pan y con el circo.

La clase

Las culturas occidentales están perdiendo el respeto por sus mayores que los orientales, sin embargo, tienen, y no me refiero a los mayores sólo en edad sino a los mayores en sabiduría, vivencias…

Estamos cansados de ver cómo se hace realidad el refrán castellano que reza ‘a rey muerto, rey puesto’ y este país adora a unos hoy para odiarlos mañana con la mayor de las virulencias.

Hoy, Vicente del Bosque ha vuelto a dar una lección sobre respeto y clase, porque la clase social, al contrario de lo que nos han hecho creer y lo que nos estamos creyendo en los últimos años a pies juntillas, no viene determinada por las posesiones.

Hoy, Del Bosque ha cogido a Luis Aragonés y le ha puesto en el lugar que yo creo se merecía porque el trabajo no es de uno, es de todos.

Ese gesto no sólo le honra sino que le hace digno de ese Príncipe de Asturias que llevaba en su mano. Todo un señor. Que vayan aprendiendo esos que decían que era un hombre de bajo perfil. Repito, la clase y el perfil no tienen nada que ver con las posesiones y las transacciones económicas.

¿Protesta o niñatada?

Hoy he leído en los periódicos que el Frente blanquiazul, hinchas del Club Deportivo Tenerife, no acudirán a la primera parte del partido contra el CD Numancia como protesta por los malos resultados que está cosechando el equipo o, lo que ellos llaman, “la huelga de los jugadores”.

Sinceramente, ¡vaya niñatada! A mí me da vergüenza. Quizás hago este post para que alguien me explique qué sentido tiene algo así. Me gusta el baloncesto y soy de un equipo ‘perdedor’ según las épocas, el Estudiantes y, sinceramente, jamás se me hubiera pasado por la cabeza una medida de estas características. “Si mi equipo no gana, no junto a los jugadores”, les ha faltado decir. Muy triste.

Una afición que se jacta de estar a la altura y de ser una gran afición tiene que estar en las duras y en las maduras, y al Frente blanquiazul más le valdría tomar nota de la afición del Deportivo de la Coruña, colista de primera. Hace escasos días más de 100 aficionados acudían al entrenamiento para mostrar apoyo a su equipo que paró para agradecérselo.

Insisto, la medida anunciada me parece infantil y sinsentido o es que los jugadores van a jugar de diferente manera porque ellos protesten de esa forma. Lo peor de todo es que estoy segura de que muchos de los integrantes de ese frente tiene problemas mayores por los que son incapaces de protestar.

Lo dicho que si alguien puede explicármelo, estaré agradecida.