Multinacionales

Mientras veo en Al Jazeera lo que está ocurriendo en Egipto, no se me ocurre otra cosa que llamar a Movistar, antes Telefónica fijo, para tratar de informarme sobre los pasos necesarios para darme de baja del servicio y poder acogerme a una mejor oferta de otra compañía (si es que existe, claro). Todo esto por no ponerme a estudiar.

Pues bien, al final he terminado como estaba previsto: cabreada, indignada y con la idea de que mientras otros luchan por su libertad, yo lucho en batallas banales para intentar recuperar una pequeña parcela de mi amplia libertad a una opresora multinacional. Y eso me cabrea, me cabrea mucho pensar que mientras unos se juegan el tipo por algo importante, mi lucha se ha reducido a Movistar.

Como bien decía Ortega y Gasset todo esfuerzo inútil conduce a la melancolía y ese es el punto en el que estoy.

1.- Melancólica y enfadada porque cuando he pedido hablar con bajas, me han tenido más de 35 minutos cronometrados con el feelling good de su melodía de fondo. Felling good, sí…

2.- Cansada porque cuando un segundo más tarde he llamado y he pedido que me pongan con nuevos contratos han tardado menos de un minuto en pasarme.

3.- Indignada porque cuando he vuelto a llamar para que me pongan con bajas y le he pedido celeridad a la operadora dada mi experiencia anterior, ha tardado un segundo en pasarme pero, misteriosamente, la comunicación se ha cortado treinta segundos más tarde de comenzar a hablar con la nueva operadora.

Sí, así de triste. Mientras unos tendrán la satisfacción de haber luchado por una vida mejor, yo ni siquiera puedo con una empresa que se supone ha de servirme a mí porque soy su cliente.

Ahí les dejo un vídeo hecho por alguien igual de indignado que yo.

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Discusiones improductivas

Llevo días oyendo discutir a la gente sobre modelos, leyes, creación… La verdad, creo que el análisis es bueno y las opiniones enfrentadas producen soluciones pero ya está bien de que todos queramos preservar la parcelita que tenemos olvidándonos del bien común.

No voy a entrar a discutir si esto  o lo otro es bueno o es malo, mejor o peor, si hay que proteger o no, tengo mi opinión y me la reservo para otros ámbitos, pero sí voy a apuntar una serie de cuestiones que creo que son básicas y sobre las que deberíamos estar trabajando todos juntos en vez de machacarnos unos a otros sin encontrar el punto de inflexión.

1.- Hay que cambiar el modelo productivo de esta país en cualquier ámbito económico.

2.- Deberíamos despegarnos de una vez de las subvenciones que pervierten la verdadera calidad y competitividad.

3.- Podíamos aparcar la hipocresía y parar de evadir impuestos siempre que podemos.

4.- Dejar de quejarnos de lo que tienen los demás y no tenemos nosotros, en definitiva, trabajar todos juntos por todos.

5.- Aparcar actitudes egoístas y darnos cuenta de que unos se enriquecen a costa de la pobreza de otros.

6.- Pensar en que ser es mejor que aparentar.

7.- Basar nuestro sistema educativo en el premio al esfuerzo.

8.- Dejar de buscar atajos para tener más y más y más.

En definitiva, desterrar de una vez por todas la imagen reflejada en el Lazarillo de Tormes y ponernos a arrimar el hombro que los privilegios de unos pocos (en todos los ámbitos, parcelas y oficios de la sociedad) no pueden ser la ruina de todos.