Profesionalidad y alta costura

Hace unas semanas leía en una entrevista en Cinco Días lo que llevo pensando durante mucho tiempo: el buen periodismo es un negocio, lo que habrá que cambiar es el modelo. El entrevistado, Juan Señor, hacía una símil que me pareció perfecto y no es otro que el papel se convertirá en un producto de alta costura y el digital, y esto lo añado yo, en algo así como el prêt à porter que toda marca ha de tener para el gran consumidor.

Profesionalidad, esa ha sido, es y será la clave para que el modelo actual se reoriente hacia menos periodicidad pero más profundidad en el papel, y hacia la noticia pura y dura en el digital. Vamos que hagan esa información más elaborada muchos de esos periodistas  referente que hoy están en la calle y que son, precisamente, los que suelen tener el bagaje suficiente para algo así.

El problema ahora es que alguien asuma que ese axioma es tan importante como que, de otra manera, los medios de comunicación están abocados a la desaparición. El problema: las señales que provienen del exterior no son muy halagüeñas. Lejos de análisis, vemos visiones a favor o en contra del poder establecido según toque. En vez de noticias, escuchamos opiniones flojamente documentadas que, habitualmente, derivan en el insulto personal. Y ante esta situación,  ¿quién forma a los nuevos redactores?

Imagen del blog En el Camino.

Imagen del blog En el Camino.

Los empresarios que decidieron un día dedicarse a la comunicación tienen que hacer una reflexión profundísima pero nosotros los profesionales de esto también, porque no podemos seguir vendiendo sucedáneo cuando la gente nos pide un verdadero caviar, porque una gran culpa de lo que está ocurriendo la tenemos nosotros mismos.

La profesionalidad es primoridal en los medios y fuera de ellos, como en las direcciones de comunicación, y el día que un periodista pierde la perspectiva, se define sin tapujos, sin ambajes y aboga por una postura u otra sin una argumentación sólida, ha dejado de ser útil para el derecho que se comprometió a ejercer.

Con esto no quiero decir que yo sea invencible. A mí también me han engañado y yo también he tomado partido. Solo espero seguir teniendo la lucidez suficiente y los compañeros necesarios para rectificar a tiempo en favor de un ejercicio que para mí es fundamental y por el que me dediqué a esto, el derecho a la información.

 

… y todo sigue igual

Quería hacer un último post del año y, como no, sobre mi tema preferido: la comunicación y sus medios. Hoy es un día triste y no hay más que mirar las portadas de los periódicos o escuchar un informativo. Seguimos cometiendo los mismos errores, no hemos aprendido nada

Los medios no están para servir al poder ni para tener un doble rasero sino para informar al ciudadano y mientras critiquemos hoy una cosa porque lo hace un gobierno y justifiquemos la misma cuando lo hace otro, mal vamos.

Eso es lo que ha pasado hoy y es de vergüenza y hasta que no luchemos por cambiarlo la credibilidad de los medios seguirá cayendo en picado. Un deseo más para el próximo año: volvamos a hacer nuestra función, nuestro trabajo, dignifiquemos nuestro oficio lejos de imposiciones empresariales y editoriales.