Llegaron los Reyes

Sí, ya sé que ha pasado un tiempo. Sí, ya sé que la Navidad ha terminado y que, incluso, ya poca mercancía rebajada queda en las tiendas pero es que no podía pasar sin escribir sobre los Reyes Magos y sus regalos. No podía porque es en esta semana posterior cuando alcanzan todo su esplendor. Es en esta semana cuando colonizan la vida de los regalados que lucen orgullosos lo bien que se han portado.

El poder de ilusión generada por sus majestades es tan grande que del 8 al 15 de enero puedes ver a una chica lucir unas botas EMU en Canarias y con 20 grados centígrados, a un pequeño llevar la bufanda del FC Barcelona que le dejó Baltasar o a una jovencita combinar unas Vans con un bolso de Bimba y Lola (todo con el logotipo bien visible), un sombrero y unos leggins que poco le pegan al jersey que le trajo antes Papa Noel, a un señor llevar el reloj por encima de la chaqueta o a una señora llevar el carrito de la compra con la etiqueta puesta para que se sepa que es nueva.

En resumidas cuentas, el fondo de la cuestión es que seguimos igual de consumistas y con la misma necesidad de presumir y enseñar caiga quién caiga y le pese a quién le pese, aunque ese peso recaiga sobre la economía familiar del resto del año. Y lo peor de todo es que la crisis  no ha paliado esa necesidad sino todo lo contrario, puesto que los que tienen aunque sea un poquito sienten la perentoria necesidad de demostrarles a los demás lo bien que están.

Al final, que cada uno enseñe lo que le dé la gana pero creo que ya va siendo hora de que vayamos aprendiendo antes de que la tragedia griega se apodere de nuestros hogares.

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Queridos Reyes Magos…

Queridos Reyes Magos,

Sois lo único que me gusta de la Navidad y no por los regalos sino porque la ilusión que veo en la cara de los más pequeños en vuestro día es verdadera. Hoy quiero escribiros mi carta, tardía, lo reconozco, una carta que me gustaría fuera más alegre pero en las circunstancias en las que estamos no lo va a ser mucho.

Me gustaría que me adelantárais algunos regalos pero va a ser mejor que no sean materiales puesto que, aunque he pagado 200 euros por un billete de avión a Madrid para poder ver a mi familia con descuento de residente incluido, no podré llevar más que una maleta con un peso limitado que me impedirá trasladarlos. Y no me quejo, que al menos he podido pagarlos.

Lo que sí me gustaría es pedirles cordura. Cordura para todos aquellos que están dejando en la calle a compañeros de profesión desde hace años olvidándose de los principios básicos del periodismo, cordura para los que apuestan por emitir tres canales con un reality que fomenta la cultura del pelotazo y el éxito fácil en vez de análisis serios que eduquen a nuestra sociedad, y cordura par todos aquéllos que tienen en sus manos la evolución y educación de unos jóvenes que deberán llevar las riendas de esto en un futuro.

También me gustaría pedirles sensatez, comprensión, educación, igualdad y solidaridad para todos en general y, como no, un poquito menos de avaricia y soberbia, de presunción y

Como sé que todo esto pesa mucho más que esos regalos que yo no puedo llevar en mi maleta, entiendo que sus dosis vayan repartiéndose de forma progresiva pero, eso sí, constante, por favor, que nos hace mucha falta. Sé que esto supone que su trabajo no se circunscriba a sólo un día pero, tal y como está el mercado laboral, tienen ayudantes de sobra para realizar esta encomienda durante todo el año.

Termino con una frase que acabo de ver en la carta de un pequeño al que adoro, a él y a toda su familia, Hugo, por si no la recordáis: “Este año no quiero mucho, sólo la bici BMX, pero la otra cosa que quiero tenemos que arreglarla nosotros, pero nos podéis ayudar”.