Suu Kyi y la causa saharaui

Mientras Suu Kyi salía a la calle después de quince años detenida y los siete últimos de arresto en su domicilio, Marruecos continúa maltratando a los saharauis que decidieron luchar por sus derechos en el campamento de ‘La Diginidad’ emulando las peores prácticas de gobiernos totalitarios como el birmano.

Hoy Suu Kyi cumplía su arresto domiciliario y, por fin, la Premio Nobel birmana ha podido saludar a sus seguidores en la puerta de su casa.

Miles de voces clamaron por ella y miles de voces deben clamar por el pueblo saharaui porque la única manera de que este pueblo no perezca es que su causa, sus necesidades, sus reivindicaciones y su sufrimiento sean conocid0s por el mundo.

Contra un país que sólo mantiene a algunos corresponsales franceses que han ocultado, confundido y manipulado lo ocurrido en los últimos días, el único arma es la del conocimiento público y, para ello, el compromiso periodístico mostrado en estos días por los medios y profesionales españoles es fundamental.

Ya sabemos que la comunidad internacional no está por la labor de mediar, sabemos que España se lava las manos, así que la única ayuda que les queda a los saharauis es precisamente esa, la presión mediática, la propagación de la causa por los reconocidos activistas mundiales y la lucha de la población en general.

Suu Kyi contó con ese apoyo y los saharauis lo necesitan hoy que ella continúa con su lucha, esta vez en la calle.

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Intolerable

Llevo días observando pasmada lo que está ocurriendo el Aaiún y hoy no puedo más que dedicarle mi entrada al pueblo saharaui, un pueblo que lleva más de 30 años de tira y afloja tras verse desprotegidos por el mundo.

La situación es complicada, está enquistada y nadie quiere, porque capacidad hay, obligar a un Estado abiertamente represor, el de Marruecos, a cumplir unas resoluciones que llevan casi 20 años muriéndose de aburrimiento y de desesperación.

La última protesta, la del último mes, ya ni siquiera era política sino social. Los saharauis pedían una vida digna, un trabajo digno, en definitiva, poder vivir y comer, y para ello organizaron una protesta pacífica que ha desembocado en una represión brutal y una lucha sin cuartel, oscura y en una profunda desigualdad de condiciones. El primer muerto: saharaui.

Mientras tanto, Europa llevaba meses oyendo sin escuchar y, por supuesto sin hacer nada, las protestas de los cooperantes y activistas que se dirigían a los territorios ocupados y que eran reprimidos en su libertad de expresión y de manifestación. Todo en pos de su seguridad, sigue diciendo Marruecos sin que a nadie se le mueva una pestaña. ¡Cuánto daño está haciendo en este siglo la seguridad! Y si no, la culpa es de los periodistas españoles que están sesgados.

Marruecos ha perdido cualquier tipo de temor a la comunidad internacional porque la comunidad internacional le ha permitido adquirir esa confianza en la permisividad porque “tenemos intereses en la zona”.

Ahora mismo, leo en GuinGuinBali.com que la protesta se ha extendido a Smara y Tan Tan, y se seguirá extendiendo. Los colonos, la población civil, están ejerciendo de adláteres de la policía y el ejército que no está escatimando recursos en su represión contra un pueblo que ni siquiera tiene para alimentarse y, mucho menos, los mismos recursos que las fuerzas de seguridad marroquíes. Pero todo es “por la seguridad de quienes se manifestaban en las jaimas”, pese a que entre los ‘daños colaterales’ haya niños saharauis muertos (poner fallecidos me parece un eufemismo en este caso inadmisible).

Pasan los días y no todo sigue igual, va a peor. Es que hay que investigar, dice Naciones Unidas, porque las cosas no están claras. ¿No están claras? Al final, ha tenido que ser México, a miles de kilómetros de distancia el que pida una reunión urgente. Sinceramente, me parece vergonzoso que occidente en su opulenta crisis, siga dándole la espalda a pueblos como el saharaui.