No quiero ser periodista

Llevo días madurando muchas entradas, algunas de ellas probablemente más interesantes que ésta, pero no sé cómo termino siempre hablando de comunicación. Ayer, mientras paseaba a mi peludo, escuché, lo confieso, la conversación de dos adolescentes que caminaban a la par que yo. Aquí la reproduzco.

  • Chico: Y después de hacer ese resumen la profe me dijo que si me había planteado ser periodista.
  • Chica: ¿De verdad?
  • Chico: Sí, pero yo le dije que no, que para que voy a ser periodista si todos mienten, todo es guión, todo es falso.
  • Chica: Hombre, tú estás hablando de los programa de televisión…
  • Chico: Claro, por ejemplo, Sálvame, ahí todo es guión, les dan un guión y todos hace un personaje…

Siguieron hablando pero nuetros caminos se bifurcaron y además ya iba a resultar bastante evidente que les estaba escuchando. Me tuve que morder la lengua, como es lógico, porque les hubiera explicado cuatro cosas sobre la libertad de expresión, el derecho a la información y lo que verdaderamente significa esta profesión.

Curiosamente, fue justo el mismo día en que el presidente del Gobierno de España decidía que no hablaba para los españoles sino para su partido y que la única manera que éstos tenían de enterarse era a través de un circuito cerrado del que cogían la señal televisiones y radios, y veían en un monitor los periodistas allí desplazados que podían haberse quedado tranquilamente en su casa viéndolo en pijama puesto que, para más honra del derecho a la información de los ciudadanos, no se admitían preguntas, algo que censuraré lo haga quién lo haga.

A mí mente llegaron tres palabras: lo han conseguido o lo hemos conseguido, no sé, aún estoy reflexionando sobre el singular o el plurar. Sé que generalizo pero es que me preocupa que al final y en un análisis superficial porque esto da para mucho más:

  • Los nuevos ciudadanos no tienen ni idea de que tienen un derecho que se llama el derecho a la información, y ya empiezo a dudar que lo sepan los mayores.
  • Hemos o han conseguido que el común de los mortales, cuando hablan de periodismo, hablan de televisión, de programas infames que nada tienen que ver con el ejercicio correcto, estricto y responsable de esta preciosa profesión.
  • ¿Cuántos de los nuevos estudiantes de periodismo saben por qué estudian periodismo y que nada tiene que ver con conseguir esa notoriedad social, esa fama efímera o esa presencia en medios como la televisión sin plantearse qué es realmente la buena televisión?
  • Esta profesión está tan depauperada que nadie se fía de nosotros y, lo que es peor, nos meten en sacos en los que nunca debimos entrar.
  • Los prejuicios sobre los periodistas crecen y el desconocimiento sobre su labor, también..

Y me quedan muchas cosas más pero para ser lunes, lo dejó aquí. Lo peor de todo es que esta bajada a la realidad se produjo después de dos maravillosos días en los que mi profesión volvía a fascinarme. Así la situación, me reafirmo en que solo nosotros podemos salvarnos.

Comunidad rosa

La realidad siempre es diferente. Llevamos unas semanas asistiendo a una discusión en la que unos opinan que Twitter es más que una red social y otros creen que no es más que un lugar donde relacionarse. Sin embargo, y como decía al principio, la realidad siempre es diferente.

El otro día oía, bueno escuchaba por qué disimular, una conversación entre dos niñas de unos 16 o 18 años que definían Twitter de la siguiente manera: “Una cosa es el Tuenti y otra el Twitter mamá. El Twitter es como el Hola o Sálvame pero te lo cuentan directamente los famosos. Tú sigues su perfil y ellos te ponen su vida, y son ellos de verdad. ¿Por qué te crees si no que Yanira sabía tanto de lo de Shakira y Piqué? Porque sigue sus cuentas de Twitter.

Sí, esa es una realidad aunque sea fea, muy fea, y a veces nos olvidamos de palparla donde está, en la vida cotidiana.