Sampedro y el final de una época

No suelo releer mis artículos, es una manía, y tampoco suelo publicar lo ya publicado, menos aún con el oportunismo de un fallecimiento pero creo que se lo debo porque tenía las cosas tan claras que ya en 2002, mucho antes de que ni siquiera se oliera la crisis y sus nefastas consecuencias económicas y sociales, hablaba del final de una época.

José Luis Sampedro , en una de sus estancias en Tenerife me lo dijo claro: se está vivienda el final de una época y como tal se van a producir cambios drásticos en el mundo. Hace ahora once años que la estructura de la humanidad cambie no era solo algo posible sino que se ha convertido en inevitable.

sampedro

José Luis Sampedro no se mostró pesimista con el futuro que nos espera. Reiteró que éste se encuentra en manos de las
nuevas generaciones en las que hay que confiar. Sin embargo, no niega que la educación que están impartiendo los gobiernos no es la más adecuada, pues intenta manipular a la juventud para que asuma unos valores que les convierte “en súbditos, no en ciudadanos libres”, afirmó.

Para Sampedro, es cierto que existe un descontento general “con un sistema y una sociedad en decadencia que empezó
con ilusión, con fuerza, creyendo en lo que hacía y luchando por ello”. El problema es saber, ahora, cómo se va a resolver esta crisis, según argumentó. El escritor señaló dos posibilidades para la conclusión de un sistema que ya no convence: que el mundo se organice tal y como quieren los globalizadores o que termine siendo como desean sus
adversarios.

En referencia al asunto de la globalización, arguyó que los gobiernos falsean la realidad. “Afirmar que la globalización
es inevitable pero aplicable es lo que no quieren los globalizadores, puesto que a ellos sólo les interesa un único mundo
en el ámbito económico”.

En este sentido, Sampedro considera que los antiglobalizadores son hiperglobalizadores, puesto que apuestan por un único mundo en todos los ámbitos, no sólo en el económico. “Apuestan por la globalización en la sanidad, la educación, la justicia, el derecho, el trabajo…”, asegura.

Una vez llegados a este punto el escritor se planteó lo que el consideraba el eje de la cuestión. “La clave está en quién tiene el poder. En la actualidad no lo tienen los gobiernos sino las empresas, por lo que prima la globalización económica. Lo que quieren los antiglobalizadores es que el poder político lleve a cabo este proceso, no el económico”.
Para José Luis Sampedro la globalización era inevitable, es una consecuencia de la técnica. “Internet ha hecho el mundo
uno y no se puede ignorar”.

SEGURIDAD Y LIBERTAD

Sampedro me dijo que la aceptación del imperio de Washington, y que el resto de los países se hayan sometido tan rápidamente a él, revela que la gente valora más la seguridad que la libertad.

Sampedro afirmó que la gente está equivocada cuando cree que vive el siglo de las libertades. “Libertad para quién, porque no es para los palestinos, por ejemplo. Los palestinos tienen tanto derecho a tener un estado como Israel y, sin
embargo, no lo tienen”.

A su juicio, el ansia de seguridad hace que George Bush, por ejemplo, esté tan valorado en su país. Respecto a las aspiraciones de los jóvenes, Sampedro matizó que “es normal que sólo quieran fama y notoriedad porque les están
educando para eso”.

“¿A qué bandera se puede adscribir hoy un joven? A la de Operación Triunfo, a los valores de la fama, el dinero y los derechos sin deberes”.

Tan solo Ruiz Ruiz

Hoy voy a aprovechar este blog para contar una historia. Aprovecho que el viernes inaugura ‘Ruiz Ruiz’ en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife para contar la historia de un cuadro que se ha convertido en el hilo conductor de dos vidas.

En 2004, cuando mi vida transcurría entre trabajo y fiestas, fui con una amiga a una de esas celebraciones de cumpleaños multitudinarias en las que tan solo eres amiga de la pareja de uno de los que cumple. Una finca recóndita en Guamasa apenas albergaba a menos de la mitad de los que habían acudido a esa celebración que había comenzado en el almuerzo. Nuestro horario laboral, horario de periódico, solo nos permitió llegar pasadas las diez de la noche pero aún así estuvimos allí hasta bien entrada la madrugada.

El anfitrión y codueño de la finca resultó ser un pintor y, entre presentaciones, mi amiga me dijo: “Mira esos cuadros son de él que es el que nos ha dejado la casa”. Aluciné. No sé prácticamente nada de arte más allá de lo que me dicta el sentido común y el gusto, pero aluciné. Me pareció uno de los mejores pintores desconocidos que había visto y con dos copas de más no pude menos que acercarme a él y decirle que tenía a una amiga que gestionaba una sala y que le iba a hablar de él porque creía que se lo merecía.

Mi amiga, la de la fiesta, muy seria me dijo: “Él pasa de minucias. Ha expuesto en el extranjero…”. Y ahí quedó la cosa aunque llamé a mi amiga la de la sala para contarle lo espectacular que había visto. Ella sí sabe de arte y no entendió mucho una llamada así a esas horas de la madrugada.

Pasado el tiempo, mi amiga la de la sala y yo nos volvimos a encontrar con el pintor (Ruiz Ruiz) y ahí empezaron a caminar juntas nuestras vidas porque, entre otras cosas, gracias a él y a mi amiga-hermana conocí a mi compañero actual, esa persona que me aguanta todas mis impertinencias, y tengo a Batman, mi perro, lo mejor de 2011.

Hace tan solo un mes volví al a finca y vi el cuadro (la foto no es muy buena), ese que me alucinó y lo compré. Así, sin más, lo compré porque habían pasado casi ocho años y no lo había vendido, porque sabía que mi reencuentro con esa obra era por algo. Hoy luce en mi casa. Bueno, ahora no porque está en la exposición, pero seguirá en mi vida como ha estado durante todos estos años.

¿Protesta o niñatada?

Hoy he leído en los periódicos que el Frente blanquiazul, hinchas del Club Deportivo Tenerife, no acudirán a la primera parte del partido contra el CD Numancia como protesta por los malos resultados que está cosechando el equipo o, lo que ellos llaman, “la huelga de los jugadores”.

Sinceramente, ¡vaya niñatada! A mí me da vergüenza. Quizás hago este post para que alguien me explique qué sentido tiene algo así. Me gusta el baloncesto y soy de un equipo ‘perdedor’ según las épocas, el Estudiantes y, sinceramente, jamás se me hubiera pasado por la cabeza una medida de estas características. “Si mi equipo no gana, no junto a los jugadores”, les ha faltado decir. Muy triste.

Una afición que se jacta de estar a la altura y de ser una gran afición tiene que estar en las duras y en las maduras, y al Frente blanquiazul más le valdría tomar nota de la afición del Deportivo de la Coruña, colista de primera. Hace escasos días más de 100 aficionados acudían al entrenamiento para mostrar apoyo a su equipo que paró para agradecérselo.

Insisto, la medida anunciada me parece infantil y sinsentido o es que los jugadores van a jugar de diferente manera porque ellos protesten de esa forma. Lo peor de todo es que estoy segura de que muchos de los integrantes de ese frente tiene problemas mayores por los que son incapaces de protestar.

Lo dicho que si alguien puede explicármelo, estaré agradecida.