De lo que llegamos a fiarnos

El otro día una compañera me comentaba que los personajes de ‘El ala Oeste de la Casa Blanca’ interactúan en Twitter durante los debates de los candidatos estadounidenses (a punto de celebrarse el segundo) como si se tratara de creadores de opinión reales. He intentado averiguar si forma parte de una estrategia electoral, si explican claramente que son integrantes de una ficción o si, por el contrario, representan a personajes realesl No he podido saberlo, lo único que he podido averiguar es que hace menos de un mes se reunieron en un spot en apoyo de la hermana de Mary McCormack, candidata a la Corte Suprema de Michigan.

Sí, personajes inventados apoyando realidades que determinan el futuro, incluso, de la humanidad. Hasta eso hemos llegado. Ya las marcas, partidos políticos y demás no solo se sirven de personajes con cierto prestigio social para crear opinón afín, algo tan viejo como la publicidad y estudiado en las técnicas más habituales de persuasión, ahora son personajes de ficción los que nos dicen lo que tenemos que pensar y, lo peor de todo, terminamos pensándolo.

Y así nos va. Tener una opinión propia es cada vez más difícil y la masa se mueve entre campañas de marketing e irrealidades, y la verdad es que esa es la única explicación que encuentro para ciertos compartamientos masivos tanto de inmovilidad como de opinión positiva hacia ciertas cuestiones.

Todo es común. La ropa es común, la lectura es común, las películas son comunes y los pensamientos, por lo tanto, también son comunes y eso es lo que explica muchos de los comportamientos no entendibles ante ciertas situaciones.

Vivimos en un mundo en el que los personajes de una serie tienen la capacidad y el lugar para decirnos si lo que pensamos está bien o está mal. Mucho tenemos que pensar sobre a quién estamos dando crecibildiad y por qué.

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Locura

No sé si soy yo pero creo que el mundo está hoy un poco más loco. Gays que no pueden renovar su carné de conducir en Italia porque “tienen una enfermedad”, miles de personas en la calle en Lorca, fotos macabras publicadas por los periódicos, reflexiones sobre el asesinato de Bin Laden, análisis electorales, el FC Barcelona campeón de liga, insultos entre seguidores, el Tenerife a punto de ir a Segunda B, Gasol  y sus no problemas personales, Milá y el juez, calor, dudas, Alejando Sanz y el Twitter, Bildu, Libia, Grecia, la limitación del tratado Schengen…

Mi cabeza no puede más. Tengo la sensación de que todo va demasiado. Creo que la velocidad se multiplica de forma exponencial a los días que pasan. Recuerdo a Mafalda diciendo: “Paren el mundo que me bajo” y cada vez estoy más de acuerdo con ella.

En un mundo tan rápido, en el que no nos paramos prácticamente a reflexionar nada, no se puede hacer algo con cordura. Necesitamos tranquilidad. Tranquilidad para interpretar las cosas, para pensar en nosotros, para construir nuestro futuro y, sobre todo, para vivir en la mayor extensión de la palabra. Dejemos las comas y los puntos y seguidos, y empecemos a cerrar asuntos para poner puntos y aparte de forma cuerda y razonada.

Comunidad rosa

La realidad siempre es diferente. Llevamos unas semanas asistiendo a una discusión en la que unos opinan que Twitter es más que una red social y otros creen que no es más que un lugar donde relacionarse. Sin embargo, y como decía al principio, la realidad siempre es diferente.

El otro día oía, bueno escuchaba por qué disimular, una conversación entre dos niñas de unos 16 o 18 años que definían Twitter de la siguiente manera: “Una cosa es el Tuenti y otra el Twitter mamá. El Twitter es como el Hola o Sálvame pero te lo cuentan directamente los famosos. Tú sigues su perfil y ellos te ponen su vida, y son ellos de verdad. ¿Por qué te crees si no que Yanira sabía tanto de lo de Shakira y Piqué? Porque sigue sus cuentas de Twitter.

Sí, esa es una realidad aunque sea fea, muy fea, y a veces nos olvidamos de palparla donde está, en la vida cotidiana.

Habitualmente extraordinario

Iba a hacer una entrada sobre David Bisbal y su último disparate en Twitter pero, al final, creo que empezaré con la entrevista de Ana Pastor a Mahmud Ahmadineyad, una excelente entrevista, por supuesto, y luego seguiré con Bisbal.

Sobre la entrevista de Pastor, hay algo que confirma esta entrevista y que, como profesional de la comunicación, me preocupa.

Tras su emisión, Ana Pastor se convirtió en trending topic y no creo que haya alguien en el mundo periodístico que no haya tenido un hueco para elogiar a esta compañera y su magnífico trabajo. Pues bien, eso me preocupa y lo hace porque significa que en esta profesión lo que debería ser habitual se ha convertido en extraordinario y elogiamos un trabajo bien hecho como si eso no fuera en lo que consiste realmente nuestro oficio.

No le quiero quitar mérito a Ana Pastor y tampoco a su entrevista y ahora lo que espero es que cunda el ejemplo aunque solo sea porque unos pocos quieran ser trending topic como Pastor. Al menos habremos avanzado algo.

Sé que hay muchos profesionales como ella repartidos en medios, sé que algunos intentan hacer su trabajo y son maniatados una y otra vez, y sé lo díficil que es sobrevivir en este mundo cuando intentas ser libre e independiente pero creo que debemos ser todos conscientes de que el futuro pasa por ahí y no por hacer chapuzas.

Ahora entra en escena David Bisbal y su maravillosa idea de utilizar el hashtag #PrayForJapan junto a la promoción de su concierto o de Torrente 4 y sin un solo comentario sobre lo ocurrido en el país. O él es muy torpe o sus asesores, que creo los tiene y si no debería tenerlos, son parte de esos chapucillas que hay en todos los ámbitos.

Con el auge de las redes sociales han aparecido los community manager o gestores de redes y como aún no están muy bien definidos, pues cualquiera se pone la etiqueta de sabio y ya está, y creo que eso le ha pasado a Bisbal porque sólo a uno de esos personajes se le puede ocurrir utilizar una causa solidaria para hacer promoción, y sólo uno de esos personajes sabe que ese es uno de los hashtag del momento por el que pasan millones de personas para enterarse de lo que ocurre en Japón. No veo a Bisbal pensando eso friamente.

Sea como fuere, el caso es que ni David Bisbal ni su asesor, si lo tuviera insisto, saben cómo funciona la red. Así que, querido Bisbal, contrata uno si no lo tienes o despide al que tienes y cámbialo por otro.

Aquí tiene los post:

https://twitter.com/#!/davidbisbal/status/46648501303640064

https://twitter.com/#!/davidbisbal/status/46645741527109632